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La parranda El Golpito, de Lanzarote

10.08.2013 | 02:00

Además de la originalidad y buen gusto que han tenido sus siete componentes en la elección del nombre, esta parranda conejera es otro exponente de lo bien que suena este tipo de agrupaciones folclóricas canarias. Nos hacen recordar –salvando las distancias– a lo que en Cuba pasó a llamarse septeto. ¿Hará falta citar al famoso Septeto Habanero? De ahí que también cuenten con referentes foráneos dignos de emular, como son las históricas formaciones cubanas con idéntico número de componentes.

El Golpito lanzaroteño cuenta en sus filas con los siguientes músicos y cantantes: Oliver Martín (solista y laúd), Leovigildo García (solista y guitarra), Samuel García (solista), Ruyman Martín (solista y guitarra), Francisco E. Niz (bajo), Juan A. Hernández (solista y percusión) y Martín Martín (solista y timple). Es decir: todos tocan y cantan. Y los apellidos coincidentes parecen indicar que existen entre ellos vínculos familiares, otra de las características que suelen condicionar a este tipo de agrupaciones folclóricas en nuestras islas.

Pasamos a analizar el primer disco grabado por el grupo, con el título De parranda" (Multitrack EMCD 399, Tenerife 2010), que contiene –como no podía ser de otra forma– doce cortes correspondientes al folclore canario y al cancionero hispanoamericano (México, Cuba y Colombia), aunque lo que ellos denominan cumbia llegue a confundirse con una especie de híbrido entre la rumba y el fox, si nos atenemos a los tempos que marca el contrabajo.

Es en la música canaria donde El Golpito consigue brillar, sobre todo en la primera pieza que abre la grabación, con el título de Isa robada. Hay en el folclore majorero isas en que se roban las coplas (una tras de otra); pero aquí ocurre que son los versos de la misma estrofa los que se pisan, no sabemos si por tradición conejera o bien como simple reflejo del invento o ensayo a cargo de los cantadores. Tanto da, porque el resultado nos deja indiferentes.

Sí nos ha parecido acertada la elección de varias coplas y estribillos en los géneros canarios que el grupo aborda en su primera grabación. Citemos algunas: "Veinticinco mujeres, / cincuenta tetas; / y si son de cochina / ciento cincuenta" (estribillo de isa). O bien esta maravillosa cuarteta de Diego Crosa cantada por folías: "Un arrorró cuando niño, / de joven unas saltonas; / luego unas folías tristes: / ¡ahí tienes mi vida toda¡". Es una de esas coplas que Valbuena Prats llegó a calificar de "pequeñas joyas" al tratar la poesía de "Crosita" en su Historia de la literatura canaria.

La parte dedicada a la música canaria se completa con El tartanero, canción populachera y de escasos méritos. Lástima que el grupo no haya elegido un repertorio canario mejor seleccionado y más abundante, porque los cancioneros americanos (y no es oro todo lo que reluce) predominan de forma abusiva, con títulos de muy dudosa catadura como Mátala, Por lo caminos o el llamado Popurrí de cumbias, en los que late cierto tufo a machismo rancio. Por lo demás, bienvenido este primer trabajo de El Golpito y lo mucho de aire fresco que contiene.

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