fin de siglo

Hilo de Inversiones

09.08.2013 | 02:00

Vayamos por partes porque es un poco lío. Ignacio López del Hierro es el marido de María Dolores de Cospedal. Hasta ahí se entiende: un señor se casa con una señora o viceversa, y, nada por aquí, nada por allá, aparece un matrimonio. Conocemos el truco y carece por completo de interés. Pero resulta que María Dolores de Cospedal es la número dos del PP a la par que presidenta de Castilla la Mancha. Si ustedes se acuerdan, es la autora también del famoso monólogo cómico sobre el despido en diferido de Bárcenas. Bien, la trama sigue siendo sencilla. Empieza a complicarse cuando nos enteramos de que el esposo en cuestión tenía o tiene una empresa llamada Hilo de Inversiones. No sabemos qué puede llevar a una persona culta a poner este nombre a una empresa, pero nos acabamos de enterar por El Mundo de que a través de ella el mencionado López del Hierro cobraba 7.000 euros al mes, presuntamente sin ninguna contraprestación, de Liberbank, una filial de Bancacantabria que ha sido rescatada con más de cien millones de euros procedentes de los impuestos de usted y míos.

Aquí ya empieza a complicarse el asunto, aquí comienzan a enredarse los hilos de los negocios con los de la política, aquí es donde uno se dice: "Coño, otra vez", con perdón del otra vez. Significa que el marido de María Dolores de Cospedal (¿todavía me siguen?) tenía que haber denominado a su empresa, o presunta empresa, Hilo de Ariadna. Lo decimos porque empiezas a tiras del hilo y en lugar de deshacerse el ovillo, que sería lo suyo, se va uno internando en lugares sintácticos cada vez más oscuros. En otras palabras, cuando crees que estás tirando tú del ovillo resulta que es el ovillo el que tira de ti hacia el centro del laberinto, hacia esa sala terrible en la que habita el Minotauro, ese monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, producto del ayuntamiento de una mujer con un animal.

O sea, que lo que encuentras al final del hilo son 7.000 euros al mes. No está mal por no hacer nada, o por no hacer presuntamente nada. Da más trabajo fingir que trabajas que trabajar. A veces, para dar la impresión de que trabajas, hasta tienes que montar una empresa. Lo raro es que la llames de ese modo, Hilo de Inversiones, a menos que no tengas ni idea de mitología.

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