tribuna abierta

La calidad agroalimentaria en Canarias

09.08.2013 | 02:00

Alfonso J. LÓPEZ TORRES, Secretario Federal del CCN

Cuando oímos opinar, con desconocimiento a veces y con sinrazón otras, del control exhaustivo que sobre agricultores y ganaderos canarios se hace en sus explotaciones; cuando oímos hablar del consumo de vinos foráneos y del supuesto arrinconamiento de nuestros caldos en la hostelería del Archipiélago; cuando oímos mencionar el fraude en los productos locales, bien sea refiriéndose a uva a granel, gofio de cereales supuestamente elaborado con grano de otras latitudes o papas de Canarias que no lo son o nunca lo fueron, todos los que desde la Administración estamos implicados en el control de los productos agroalimentarios canarios no podemos más que sentirnos desencantados, desilusionados y frustrados ante tales afirmaciones.
Los canarios desde época de los guanches cultivamos la cebada o tamo y el trigo o yrichen, el cual conjuntamente con plantas silvestres como el cerrillo, la cebadilla o la barrilla conformaban la harina tostada que desde tiempos remotos es el gofio y que actualmente sigue siendo la base de nuestra alimentación, desde que los aborígenes lo metían en odres de cuero hechos con ubres de cabra y conservaban en las cuevas hasta nuestros días. Hemos valorado la miel, y muchos otros frutos de la tierra como los higos, los madroños, las moras, los bicácaros, los dátiles o los mocanes tal y como se conocen en la actualidad.
El cultivo de la vid se remonta en Canarias a finales del siglo XV, cuando españoles y portugueses la trajeron a las islas y con ella sus vinos, que gracias a la diversidad de microclimas, suelo y orografía consolidaron las bases para una viticultura tradicional diferenciada. Por otro lado, la papa llega a Canarias desde Perú o Colombia sobre la segunda mitad del siglo XVI, adaptándose bien al clima y al suelo de la zona de medianías de las islas y los campesinos canarios por ello se acostumbraron pronto a su cultivo.
Es por ello, y para salvaguardar el legado ancestral que tenemos, cuidamos y mantenemos, que contrariamente a lo que mucha buena gente piensa, desde el Gobierno de Canarias y más concreto desde el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, se ha decidido impulsar, crear y coordinar una Mesa de Coordinación del Control de Productos Agroalimentarios en Canarias, en la que están implicadas todas las Administraciones públicas, desde los Cabildos Insulares, pasando por las Direcciones Generales de Salud Pública, Agricultura y Desarrollo Rural y Consumo y Comercio, la Delegación y la Subdelegación del Gobierno en Canarias y el propio ICCA.
Como ejemplo de su funcionamiento, y en el caso del circuito de entrada de uva de importación, se controla la misma desde la entrada en los puertos por parte de la Administración General del Estado y los Puntos de Inspección Fronteriza; pasando por el control de plagas en dichas partidas por la Dirección General de Agricultura; comprobando el ICCA que la uva de importación no se use para elaborar vino de calidad; continuando porque la Dirección General de Salud Pública compruebe las condiciones higiénico sanitarias en las Bodegas, así como el control de la inscripción en el Registro General Sanitario de Alimentos y en el de Embotelladores y haciendo un seguimiento de la trazabilidad de la uva, y por último terminando con que la Dirección General de Consumo y Comercio revise el etiquetado, presentación y publicidad de los vinos comercializados en los establecimientos bien sean restaurantes, bares, tascas o guachinches.
Lo mismo sucede, con sus distintos, extensos y efectivos protocolos de actuación coordinada en los distintos productos canarios acogidos a figuras de calidad diferenciada, como son los Quesos, el Plátano, las Papas Antiguas de Canarias, el Gofio Canario, la Miel de Tenerife y el Ronmiel de Canarias.
En Canarias, desde la Administración se trabaja sin descanso en establecer el aseguramiento de la excelencia alimentaria, garantizar la conformidad de los productos agroalimentarios y establecer un marco de competencia leal entre los operadores del sector, conscientes como somos de la existencia en los últimos años de una preocupación creciente por la calidad de la alimentación, como resultado probablemente de las últimas crisis alimentarias y la cada vez mayor demanda de los ciudadanos de que los productos que salgan al mercado ofrezcan una seguridad contrastada.
Canarias. Latitud de vida.

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