entre bastidores

La osada Lagarde

08.08.2013 | 02:00

Según recoge la muy ilustrativa Diana Esade, En 2011, el FMI pronosticó para 2012 un crecimiento del PIB español de más de un punto. La realidad fue una caída del 1,4%. No fue el único patinazo del Fondo en cuanto a previsiones para nuestra economía. La desviación entre previsiones y realidades. Las desviaciones de los últimos años van de una décima el 2011 a casi cinco puntos en 2009, cuando el desplome de la producción contradijo brutalmente un pronóstico de ligero crecimiento. Con estos antecedentes, ¿cómo osa el organismo de Christine Lagarde dar lecciones a nadie sobre lo que puede acontecer durante este año y los próximos, y sobre el comportamiento a seguir?

Claro está que la respuesta del gobierno español no tiene mayor fundamento. Pretender, como hacen sus portavoces, que los pronósticos del FMI deben ser desoídos porque el gobierno ya tiene los suyos y son mejores, significa ignorar que la tasa de desacierto de los pitonisos de la Moncloa lidera el ranquin de miopía del gremio. No son tan lejanos los meses de 2011 en que profetizada para 2012 un crecimiento del 2,3%. Aunque tal vez el cambio de gobernantes les haya devuelto la puntería... Pronto lo sabremos.

Lo que sabemos a ciencia cierta es que el FMI lideró la exigencia de ajustes duros y disciplina inmisericorde como remedios ineludibles para que los viciosos estados del sur europeo saliéramos de la crisis fiscal, y al cabo ha tenido que rectificar porque, como advirtió Krugman, las sangrías no curan al enfermo sino de lo debilitan e impiden actuar a sus mecanismos naturales de defensa. Tras provocar un estropicio inenarrable de la mano del resto de la troika, súbitamente confesó que entre todos habían metido la pata en Grecia. Desde la UVI, los agonizantes tal vez le perdonen, o tal vez no.

Ahora el FMI propone a España que alcance un gran pacto social para crear empleo a cambio de reducir los salarios en un 10%. Lo de cambiar salario por empleo ya se está haciendo a nivel de empresas, pero no para crear ocupación nueva sino para salvar una parte de la existente. En realidad, el poder adquisitivo de un gran número de salarios ya ha bajado una gran parte del trecho que se propone. Y el empleo que se crea es justamente el peor pagado. Tal vez lleguemos al 10% citado si necesidad de pacto alguno, al menos en lo privado: lo público es siempre más resistente a esas cosas. Los gobiernos no se atreven por mor de los votos.

Pero si los salarios siguen bajando y a cambio el empleo no se dispara, el efecto puede ser catastrófico. Lo advierte el mismo informe del FMI, aunque añada un "sin embargo" para proponer el improbable pacto.

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