la canción de cada día

´Moliendo café´, de Hugo Blanco

08.08.2013 | 02:00

En la década de los sesenta del pasado siglo la música venezolana consiguió varios éxitos internacionales gracias a elencos orquestales como el de Aldemaro Romero. O canciones que consiguieron traspasar las fronteras locales, como Ansiedad, de Chelique Sarabia, gracias a la decisiva contribución de Nat King Cole, y el archifamoso Moliendo café, de Hugo Blanco. Esta canción habría que considerarla como un claro referente del Ojalá que llueva café en el campo, del dominicano Juan Luis Guerra.

En estimación de Rafael Salazar (Música y folclore de Venezuela, Fenacup, Caracas), la canción Moliendo café, de Hugo Blanco, pertenece a lo que se denominó como "ritmo orquídea". Un género orquestal que tomaba como referencia a algunos elementos de la denominada música tropical. Es decir: según este autor, la orquídea se transformó en una nueva música bailable nacida en Caracas, pero también distanciada de los ancestros musicales del país y de la propia ciudad.

No obstante parece difícil explicar el nacimiento de Moliendo café sin reparar en la importancia que tienen en el folclore venezolano los cantos de trabajo, ya sean de pilón, de ordeño o de molienda, siempre bien interpretados por voces tan importantes como las de Soledad Bravo o Lidia Vera. Recordemos si no la actuación de esta última en el Festival Sabandeño, cuando la lluvia lagunera obligó a la intérprete a cantar guarecida bajo un paraguas y lejos de los micrófonos, por temor al consiguiente calambrazo.

En aquella ocasión nuestra amiga Lidia nos ofreció un canto a palo seco (a capella, como se dice ahora) alusivo a la lluvia, con tonada muy similar a la que llevan algunos cantos de trabajo en Venezuela. También los versos de Moliendo café presentan directas alusiones a la faena de la molienda; como si el autor, Hugo Blanco, la conociera o hubiera practicado todo el proceso que conlleva la faena.

Recordemos las dos estrofas que componen la canción: "Cuando la tarde languidece / renacen las sombras; / y en la quietud los cafetales / vuelven a sentir / esta triste canción de amor / de la vieja molienda, / en el letargo de la noche / parece sentir. / Una pena de amor, / una tristeza, / lleva el zambo Manuel / en su amargura, / pasa incansable la noche / moliendo café".

Como ha señalado Rafael Salazar, "la canción fue conocida en todo el mundo, llegando a conquistar mercados tan lejanos y extraños como el de Japón". En cuanto a Canarias, Moliendo café fue grabada por Los Sabandeños para su LP titulado Íntimamente (Zafiro-Serdisco, 50112750. Madrid 1991), que luego consiguió por sus ventas el doble disco de oro y platino. En esta grabación también intervino la Orquesta Sinfónica de Tenerife, bajo la dirección de Víctor Pablo Pérez.

Veinte años después, la parranda lanzaroteña El Geito grabó otra versión de la pieza de Hugo Blanco, junto con El cuarto de Tula (Multitrack EMCD 437, Tenerife 2011).

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