tribuna abierta

Hay maletas y maletas

06.08.2013 | 02:00

Hay diferencia entre la maleta del poema de Pedro Lezcano, que era una maleta de madera o cartón de emigrante pordiosero, años cuarenta y cincuenta del siglo XX; y las maletas del Congreso de los Diputados (también de algún imputado) del día 1 de agosto del presente año 2013. Aquella de Lezcano era una maleta de emigrante que, esperemos, no vuelva a proliferar en este futuro inmediato del siglo XXI; éstas, las del Congreso, son maletas de lujo, de los señores diputados que fueron a despiezar e insultar o a defender a Rajoy, para luego coger la jodida maleta de la trastienda maletero del mismo Congreso y partir raudos y veloces, y alegres, hacia sus lugares de destino en Ibiza, Formentera, Cabrera, Puerto de Cabras (¿locas?), Corralejo o... Pernambuco. Ese insulto acusatorio a Rajoy, con su defensa contrapuesta, fue el preludio de unas felices vacaciones estivales, para unos señores diputados con sueldo y dieta onerosa. Esta despedida de fin de curso 2012-2013 es similar a la despedida del cole, cuando fuimos incautos niños, que nos obligaban a una ceremonia de clausura del curso escolar larga y tediosa y, si era en colegio de curas, con una confesión general balsámica y una recomendación final: ¡cuidado con la pecaminosa playa! En fin, la maleta de emigrante del poema de Lezcano, nada tuvo que ver con esta maleta de cuero de marca de lujo, Louis Vuitton o Sansonet, propiedad de los señores diputados de esta España cañí, salerosa y olé.
¡Vaya cantidad de maletas!

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