En corto

¿Inexplicable hasta como delito?

05.08.2013 | 02:00

La financiación ilegal de los partidos es un asunto con demoledora eficacia para corromperlo y ensuciarlo casi todo: administraciones de varios niveles, moral cívica, competencia entre empresas, órganos ejecutivos de éstas, dirigentes políticos y económicos, transparencia fiscal, imagen exterior, credibilidad de las instituciones. Siendo así, cabría intentar imaginar qué grandes beneficios, aunque sean delictivos, explicarían que tras más de un tercio de siglo de democracia un mal tan destructivo siga ahí, y los partidos no hayan logrado salir de la ciénaga, pese a las periódicas catarsis. ¿Ganar elecciones? Los partidos tienen medios legales de sobra para financiar sus campañas, y pierden mucho más con el descrédito. ¿Un crimen tonto y antieconómico? La explicación, al final, será mísera: lo que les queda entre las uñas a los que mueven el dinero, un sobresueldo, etcétera.

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