Tribuna abierta

El auto de archivo de José Blanco

05.08.2013 | 02:00

Aunque no tenemos el auto en nuestro poder, sí referencias de prensa, y desde luego nos causa asombro pues rompe con toda la jurisprudencia casuística sentada por el más alto Tribunal de Justicia español. Doctrina que incluso, aparte de reiterada, ha perfeccionado y ampliado como la del cohecho o soborno propio o impropio, a raíz de numerosos regalos, dádivas o favores no pedidos pero si aceptadas por determinados políticos, representantes de la Autoridad, incluso integrantes de mesas de contratación. Se basa al parecer el Supremo, sin investigar otros delitos conexos de los que pasa olímpicamente, dicho con todos los respetos, por el ejercicio de la crítica, aunque se acata el auto, que no Sentencia, legítimo en una democracia porque el primer valor es el de la libertad y de la libertad de expresión concretamente, siempre con los límites que la Ley establece. El hecho de que José Blanco se entrevistase con un contratista, en su coche oficial, en una gasolinera de Galicia, como Ministro del Gobierno de Zapatero, percibiendo según manifiesta una notable cantidad (según información periodística, Dorribo pago doscientos mil euros al primo de Blanco, Manuel Bran, a escasos metros del coche del ministro en la gasolinera de Guitiriz, Lugo) y le ofreciera su apoyo para la correspondiente adjudicación de la obra, no tuvo la suficiente fuerza e intensidad para doblegar la imparcialidad del consenso. ¡Albárdenme ese cangrejo que va por agua a la mar!, que diría un antiguo canario. Ahora el Supremo, contraviniendo toda la doctrina jurisprudencial anterior, prácticamente borra el delito de tráfico de influencias del Código Penal, salvo que esta influencia nada menos que de un Ministro, sea de tal fuerza e intensidad que produzca la consecuencia solicitada por el corruptor, el que por cierto queda libre también de toda culpa. No sé si cabe recurso contra este Auto ante el Pleno de la Sala o en su caso ante el Tribunal Constitucional. Pero éticamente sería indispensable su revisión.

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