Tribuna Abierta

Timidito y Terremoto

04.08.2013 | 00:48

Era muy conocida en nuestros tiempos escolares la Galería Salesiana, una colección de pequeñas obras de teatro juvenil que vistas hoy quedarían sin duda un poco rancias. No faltará algún lector que la recuerde. Tengo en la memoria una de las que representamos, titulada Timidito y Terremoto, muy celebrada por su comicidad al contraponer el carácter de dos chavales, cauteloso uno y arrollador el otro.
No pude evitar esta evocación ante el debate parlamentario del jueves y los análisis de los medios de prensa publicados anteayer con valoraciones contradictorias. Entiendo que el presidente estuvo bien con reservas, mientras que de su oponente no cabía esperar otra cosa que la ferocidad.
Rajoy, que no va a dimitir –¿por qué iba a hacerlo?–, fue ocurrente, hizo lo que pudo para desleir el error de confiar en Bárcenas durante demasiados años y dejó en la penumbra las alusiones a una "caja B", aunque aceptó quedar a la defensiva frente a la iniciativa del venenoso Rubalcaba, quien por otra parte junto a su partido están buenos para callar. Es claro que los dirigentes políticos no son espíritus puros y que la carne es flaca también en cosa de dineros y prebendas. Por otro lado, la izquierda suele tener menos preocupaciones morales y, en definitiva, ¿quién no tuvo alguna vez una flaqueza?
Allá por la transición hubo una polémica en verso entre dos periodistas estrella, Emilio Romero y Jaime Campmany, que se achacaban mutuamente ciertos comportamientos. Terció entonces el director de un diario catalán, Domingo Medrano, con un soneto que le costó el puesto y terminaba así: "Para jugar a levantar la manta / y exponer al ludibrio otros baldones, / ha de ser impecable el que levanta. / Mas vosotros, dilectos fanfarrones, / dueños de una trastienda que me espanta, / ¿cómo osáis levantaros los faldones?". Nada nuevo bajo el sol.
En lo que nos ocupa, el resto de formaciones políticas, incluida Rosa Díez que lo mismo le da carne que pescado, hicieron de coro griego a don Alfredo. Se levanta la sesión y todos de vacaciones.
De todo lo cual podemos sacar en consecuencia que el resultado quedó en tablas, lo que certifica su carácter superfluo.

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