Zigurat

Elevar la luz

03.08.2013 | 01:06

El verano se nos abre igual que un reto, y agosto, toda la máxima inerte claridad del hastío. Es cuando muchas personas toman libros que luego mantienen plomiza verticalidad. Siempre mejor incrementar el querer y saber bien leer. Afortunadamente, podríamos redescubrir un libro: Creencias de verano (VI Premio de Poesía "Antonio Gala", Villa de Alhaurín El Grande, 86 páginas, Málaga, 2012). Su hacedor: Iván Cabrera Cartaya, brillante escritor que jamás se ha exhibido como tal. Lo vital consiste en saber fecundar textos y ser consecuente en poblar desiertos exhaustos en soledad. En tal ofrecimiento, este escritor es todo un firme baluarte de nuestra literatura. Autor joven, de buena capacidad intelectual, sencillo -las personas inteligentes suelen serlo-, y accesible, ha demostrado cómo balancear a la cintura del tiempo. Los mediodías, cuando la transparencia hace crujir a la claridad ésta se vuelve sólida para invitarnos a saber salir de complejas situaciones, está acorde con lo que imagina y nos traslada. Poesía dotada de efectividad, basada en el peso sustantivo de las palabras, adquiere un consistente eco en receptivos lectores. En absoluto es un escritor que pretende contemplarse, hacedor culto sabe lo que sitúa en los siempre temibles folios en blanco. Lo expone, porque su poesía se basamenta en la solidez de la palabra.
La enorme disciplina consistente en domar al silencio que habla, queda suficientemente constatado en Creencias de verano. Entre el hermetismo y las referencias en clave, Cabrera Cartaya, se sitúa, a sus 33 años, como uno de nuestros mejores escritores, es generoso en expandir su quehacer abarcando otros géneros literarios. En el libro que nos ofrece también late determinado intimismo, del todo compatible con una considerable búsqueda de sana complicidad, y su poesía supone todo un aporte cardinal. La suya es una literatura que nos invita a escrutar. Del todo excelente. Cuando se lee: "En los acantilados, /en las colinas surge el sol, chillan hambrientas las gaviotas / y un mar blanco / deja máscaras en la orilla". Palabras que nacen de la recuperada experiencia y ésta jamás tiene edad, es inmemorial. Entonces, los libros quedarán en su verticalidad, pero ante las dudas que ofrece la existencia existen palabras que saben reconfortar, a su vez, quedan magníficamente verídicas las frases que nos intrigan, lo contrario se transformaría en hacernos bostezar. No es el propósito de lo creado por Iván Cabrera Cartaya. Creador sumamente original en cuanto a preguntarnos el porqué de nosotros mismos, ya que para quienes aman la poesía, el cuento, la novela y el ensayo, y ésta cuádruple manifestación es igual que un certero sueño despierto erigido por una firme voluntad, basada en bien reflexionar. Todo un reto, saber comprender.

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