Hablando en plata

La cultura de la incultura

02.08.2013 | 00:03

En España por norma general consideramos culta a una persona con amplios conocimientos en el mundo de las letras. Por ejemplo, un catedrático en Derecho, en Filología Hispánica o en Historia. Sin embargo, no creo que ocurra lo mismo cuando se trata de un astrofísico, un científico o de cualquier matemático. En estos casos, no tendremos esa imagen de hombre renacentista, sino simplemente de eruditos en su campo.
A partir de la afirmación anterior podemos entender gran parte de lo que está ocurriendo actualmente en nuestro país. La ciencia ha sido siempre minusvalorada por casi todos los componentes del espectro social. A lo largo del tiempo esta percepción no ha cambiado y parece ser que la crisis económica unida a la incompetencia de nuestros gobernantes, pretende llevarse por delante a la investigación científica.
En la actualidad, el mayor organismo de este tipo que existe en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acumula cinco años de déficit, y recientemente ha lanzado un grito desesperado reclamando 75 millones de euros para evitar el cierre.
El CSIC es un símbolo del progreso, de la intención de nuestro país por colocarse a la cabeza mundial en investigación, pues desempeña un papel fundamental en la política de la innovación y tecnológica, ya que abarca desde la investigación básica a la transferencia del conocimiento al sector productivo.
Sin embargo, parece ser que este sueño terminó súbitamente cuando la burbuja inmobiliaria estalló. Desde el año 2009 el presupuesto destinado a Investigación y Desarrollo (I+D) en nuestro país se ha reducido un 40%. Esto ha supuesto que los proyectos que venían desarrollándose se aplacen o se eliminen, porque al igual que los descubrimientos revierten en la sociedad para su mejora, la desaparición de estos supone un retroceso.
Lo más triste de todo esto es que el CSIC no ha sido el único afectado. El Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF), inaugurado a bombo y platillo en el año 2005, y que estaba llamado a ser la referencia europea en biomedicina, presentó en noviembre de 2011 un ERE que afectó a la mitad de su plantilla, lo que ha supuesto la pérdida de numerosos proyectos.
Pero estos recortes en Ciencia también han afectado a Canarias, donde contamos con un referente en la astronomía mundial, como es el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el cual ha perdido un 47 % de su presupuesto en los últimos cuatro años. Además, desde las instituciones se ha señalado la intención de unir al IAC con otros organismos por cuestiones de ahorro.
Una de las asignaturas pendientes, es la de fomentar y continuar con la divulgación científica, es decir, acercarla a la sociedad, puesto que si no se apuesta verdaderamente por el I+D, como fórmula para salir de la crisis, no avanzaremos.
Mientras, seguirá primando la economía del pelotazo y continuaremos formando a jóvenes que posteriormente ejercerán su profesión fuera de nuestras fronteras, con lo que el dinero invertido en su preparación no volverá a la sociedad española.
La mediocridad, ineptitud y desconsideración de nuestros políticos es la que provoca que sean ellos quienes nos gobiernan, y no los mejor preparados.

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