Entre bastidores

La culpa es de Garzón y de la oposición

02.08.2013 | 00:03

Por fin, una respuesta clara a tanta angustia como nos invade. La ha dado el presidente del Gobierno ante el Congreso reunido en el Senado. La respuesta es la siguiente: la culpa es de Baltasar Garzón. Y como el juez se halla ya apartado de sus funciones e incluso voluntariamente exiliado, no ha lugar a perseguirlo. Por lo tanto, cerramos el capítulo y dejemos de hablar del asunto, porque a cada titular sube una décima la prima de riesgo.
¿Y en qué consiste la culpa de Garzón? Según narró el presidente ante el Congreso, la cosa fue así: él se equivocó con Bárcenas, es verdad, pero no se dio cuenta porque la instrucción del juez mediático le hizo pensar en una cacería innoble orquestada con el gobierno socialista. Y de ello dedujo que el bueno de Luis era inocente. Por lo tanto, si el juez hubiera sido más clásico, comedido y moderado, y no hubiera acudido a cacerías con ministros socialistas, entonces Rajoy sí que hubiera sospechado de Bárcenas. En consecuencia, la culpa es de Garzón. Y de los ministros cazadores.
Aclaradas las causas, hablemos de las consecuencias. Según el presidente, de lo acontecido hasta ahora se deduce una amplia conspiración interna para hundir la imagen de España en el mundo a golpe de titular. Participarían en ella el propio Bárcenas, los partidos (todos menos el PP) que se creen sus "renglones sueltos en papeles arrugados" y, según se deduce en coherencia, también los periódicos que le dan pábulo y portadas, las radios y teles que dedican al tema interminables tertulias, y los ciudadanos que destripan de todo en la barra del bar y en la sobremesa con los cuñados.
Ante tamaña amenaza, que "produce un daño incalculable a la imagen de España, a su crédito y a sus posibilidades", el presidente compareció ante las Cortes "para evitar que los despropósitos sigan creciendo" y con ello "frenar la erosión" de la citada imagen, porque la economía, que está mal, empieza a no andar tan mal, y para que vaya mejor es fundamental dar buena imagen. Corolario: el PP hace bien cuando se esfuerza en tapar el caso Bárcenas como sea, y la oposición hace mal cuando insiste en airearlo y restregárselo al gobierno delante de las cámaras y de los periodistas internacionales.
Con lo cual llegamos a aquel punto, o a la antesala de aquel punto, en que las críticas al gobierno son calificadas de ataques a la nación. Cuidado con eso.

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