PEDRO DE SILVA
No hace tanto se pensaba que el estallido de la burbuja dinamitaría a la élite responsable, pero ha sido al revés: la élite responsable se ha hecho con el control de la catástrofe y nos impone años de sufrimiento para salir de la crisis. Lo peor es que una combinación de amenazas horribles, medidas drásticas para castigar el cuerpo y electroshock diario con la dichosa prima está doblegando las conciencias, con la técnica estalinista del lavado de cerebro, y los secuestrados les damos la razón (síndrome de Estocolmo). Solo nos queda el Nobel Krugman, que en un reciente artículo atribuye esas torturas a la doctrina de la necesidad de sufrir para curarse, que, según él, "tiene un atractivo emocional innegable para la gente que se siente cómoda". Y emite esta sentencia: "Corren tiempos de locura enfundada en trajes caros". ¿Será un objetivo prioritario el rescate de nuestra conciencia?