PEDRO VILLALAR
Enrique Dans publicaba recientemente en su Blog la referencia a un informe de Henry Blodget, quien, tras estudiar la dinámica sufrida por la prensa a lo largo de los últimos sesenta años, afirma en Business Insider que la siguiente industria en sufrir el impacto de una caída dramática debida a la disrupción tecnológica está siendo la televisión.
Lo cuenta en Don´t mean to be alarmist, but the TV business may be starting to collapse. En síntesis, están cambiando los hábitos de ver televisión.
Un número cada vez mayor de televidentes se confecciona su propia programación a la carta, que suele ser siempre, salvo en eventos deportivos, en diferido y, por supuesto, no incluye los anuncios.
Y están en baja los informativos convencionales, ya que la mayoría de los usuarios ya se ha informado a través de internet y, en tanto no cambien aquéllos y se adapten a la nueva situación, mediante exclusivas o modos singulares de informar, los televidentes huyen de la sensación de déja vu que tan frecuentemente se experimenta al ver telediarios.
El cambio no tiene porqué ser dramático si los empresarios son capaces de adaptarse a él, algo que todavía no han hecho del todo los empresarios de prensa.
De cualquier modo, la demanda de producción audiovisual no decae sino al contrario, y ello debería animar a los emprendedores del sector.