PORTADA PDF
tribuna abierta

No pienses en una tijera

 02:09  

JOSÉ MANUEL BARQUERO Ajustes, recortes y tijeretazos. La semana pasada subimos un peldaño más y leímos en titulares hachazo. Da la impresión que el arsenal es más amplio y el fondo de armario aún por estrenar se completa con guadañas, machetes y motosierras: una auténtica matanza gore. El Partido Popular aparece como un carnicero ensangrentado, mediáticamente noqueado ante la mirada perpleja de muchos ciudadanos que le otorgaron su confianza hace sólo unos meses. Ciertamente no está el panorama para que nadie aplauda entusiasta las drásticas medidas de reducción del gasto que se están anunciando, y las que faltan por llegar. Y es comprensible que los que no les votaron extremen sus críticas y enarbolen indignados el programa electoral de los populares como si lo hubieran redactado ellos. El problema no es tanto la fulgurante pérdida de intención de voto que reflejan las encuestas y el batacazo andaluz, sino la cara de idiotas que se nos queda en mitad de esta tormenta perfecta a los que pensamos que el margen de actuación es prácticamente nulo y que el PSOE también hubiera subido los impuestos y recortado brutalmente los servicios públicos. Exactamente lo que va a empezar a hacer Griñán en Andalucía una vez pagado el peaje a Izquierda Unida. En un alarde de sentido del humor ha dicho que lo va a hacer por imperativo legal, mientras que según Rubalcaba el PP lo hace por sadismo.
La deflagración social aún no es atómica porque la memoria colectiva es débil, pero no tanto como para olvidar las risotadas de anteayer de algún gobernante socialista invitando a otra ronda y mirando hacia la puerta del bar para que el último en llegar pague la cuenta, o la imagen trilera de Don Alfredo moviendo velozmente sus manos sobre el atril de Moncloa. Ayuda también el estado de indigencia intelectual de la izquierda en España y Europa. En una situación de emergencia nacional, con casi seis millones de personas sin trabajo y sin esperanza de encontrarlo a medio plazo, es muy sencillo colar simplificaciones y activar en los votantes el modelo de Estado como padre protector en última instancia, sin aclarar los límites del abrazo y mucho menos cómo se paga la manta. Hace unos días un dirigente sindical se revolvía contra los datos de absentismo laboral entre los funcionarios aduciendo que el que está de baja es porque tiene un certificado médico, y por tanto el problema es de los inspectores de Trabajo. De ello debemos deducir que el problema del fraude fiscal no está en los defraudadores, sino en los inspectores de Hacienda. He aquí un ejemplo de la ciénaga moral en la que está inmersa nuestra sociedad.
El discurso de la herencia recibida se agota antes o después. Y en la actual situación los ciudadanos esperan que su gobierno sea algo más que un grupo de pitagorines arreglando un desaguisado contable a gran escala. A pesar de sus triunfos electorales apabullantes, o quizá por ellos, a algunos presidentes autonómicos del PP y a Rajoy les están dando hasta en el carnet de identidad incluso sus votantes recientes porque están renunciando a la construcción de un discurso coherente de valores sobre el que basar la recuperación de un país quebrado, y que además es el que puede ayudar a entender unos sacrificios durísimos. Asfixiados como están por tomar hoy las decisiones de ayer, en el PP son incapaces de articular un pensamiento estratégico que desmonte las falacias instaladas por un progresismo hueco y de barra libre en los últimos años. En España, hoy la disciplina suena a masoquismo, el mérito se presenta como una excusa para discriminar al menos capaz, la sanidad y la enseñanza privadas son termitas que agujerean y destruyen los servicios públicos, la autosuficiencia es una forma de insolidaridad, la responsabilidad individual una expresión de egoísmo, y la riqueza una indecencia, independientemente de la manera en que se haya alcanzado. Este magma a largo plazo es infinitamente más corrosivo para los cimientos de un país que una prima de riesgo desbocada o una tasa de paro sonrojante.
George Lakoff, gurú de la comunicación política y pope del Partido Demócrata en Estados Unidos, saltó a la fama desde su cátedra de lingüística cognitiva en la universidad de Berkeley con el libro No pienses en un elefante. Este animal es el tótem del Partido Republicano y el título se refiere a la fijación errónea de los demócratas por debatir dentro de los marcos o estructuras mentales fijadas por los think tanks conservadores. Lo determinante es apoderarse del lenguaje, y en palabras de Lakoff "forjar un pensamiento estructurado basándose en metáforas". Exactamente lo que está consiguiendo la izquierda, y la trampa para elefantes en la que está cayendo el PP.

  HEMEROTECA
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya