ELFIDIO ALONSO
En lugar de poder recurrir a aquella acertada metáfora que le dedicó Unamuno (el tempo de rigodón monástico), hoy podemos ver y sentir a juglares y grupos interpretando melodías y ritmos de nuestro tiempo, a cambio de obtener la voluntad crematística de los peatones. Cualquier tipo de música es posible, desde el tango argentino hasta las más actuales derivaciones del pop, amén de lo que puedan ofrecernos los intérpretes de flauta o acordeón, sin olvidarnos de otros artilugios más exóticos como el erke incásico.
Entre los músicos argentinos que pululan por las calles laguneras figura nuestro amigo Andrés Leoni, a quien Laura Docampo dedicó un excelente reportaje hace unos días en este mismo periódico, con el título Mar, tango y una taza de té. Andrés, que procede de Mendoza (la tierra del inolvidable Tejada Gómez), canta un buen repertorio de tangos. Y lo hace con el mejor sabor porteño, bien acompañado por el grupo Tangatos, que suele ocupar uno de los más estratégicos bancos de la calle de La Carrera, en las inmediaciones del teatro Leal.
Amén de aceptar la voluntad como premio por sus interpretaciones, este grupo de residentes argentinos ha grabado recientemente un CD con el título de Prioridades, en el que han intervenido intérpretes canarios como Rogelio Botanz y el grancanario Arístides Moreno. El repertorio tanguero no admite ningún pero, con piezas indiscutibles como Los mareados, de Cobian y Cadicamo; Uno, de Discépolo y Mores; Romance de barrio, de Troilo y Homero Manci; y La última curda, de Castillo y Troilo. Completan el disco varias composiciones del propio Andrés Leoni, junto a la inevitable Milonga sentimental, tan poco digestiva desde que Julio Iglesias decidiera grabarla.
Acompañan a Andrés Leoni el contrabajo de Juan Carlos Baeza (también autor de los arreglos) y la guitarra de Javier Omar López Musso. También figura en los créditos del disco el bandoneonista Sergio Litvimchuk y Marcos Depetris con el violín, en la canción titulada Prioridades que da título al álbum.
De otros intérpretes callejeros que habitualmente podemos encontrarnos por las vías peatonales de La Laguna nos iremos ocupando en futuras entregas. Todos llevan en sus alforjas, no sólo un CD recientemente grabado, sino además unas versiones frescas y espontáneas que no necesitan amplificadores. Nos basta su entrega y el empeño que ponen a la hora de hacernos más grato el paseo cotidiano por las rectas calles de la vieja ciudad, la misma de los conventos y de las huertas, como dijo el poeta, pero que hoy también suena a tango, a milonga, a rock y a pasodoble torero cuando lo interpreta el buen acordeonista que toca todas las mañanas en las inmediaciones de nuestra catedral, sin olvidar a Jacky Ríos y sus versiones de la Nueva Trova cubana, cuando no canta en inglés las más famosas piezas de los Beatles.
Como ven hay donde elegir para los que decidan tomar el tranvía y darse una vueltita por Doña Laguna, que dijo Viera y Clavijo.