JOSÉ MARÍA SANTOS
Ni correas, ni bigotes, ni gürtels; la dirección nacional del Partido Popular ha decido curarse en salud y no encargar a ninguna empresa externa todo lo que se mueve alrededor del XVI congreso nacional que se celebrará los días 17, 18 y 19 de febrero en Sevilla. Serán los populares mismos, desde Génova quienes corran con los trabajos de creatividad, diseño y organización no vaya a ser que les salga rana cualquier empresa que elijan después del fiasco con Francisco Correa, además de abaratar costes.
En el anterior cónclave, celebrado en tierras valencianas, Génova eludió contratar con su empresa Special Eventes. Ya habían sido proscritos por la dirección nacional a pesar de que continuaron trabajando para el PP regional y los Gobiernos de Madrid y Valencia en la ciudad levantina bajo el nombre de Orange Market.
Precisamente el PP valenciano no se tomó muy bien que el cuartel general de los populares les impusiera la empresa de la esposa de Juan Costa, a pesar de que el castellonense estaba ya vinculado con los críticos.
Algo se debieron oler, porque Mariano Rajoy y los suyos prefirieron eso a que Camps ó el hermano menor de los Costa, llamaran al "Bigotes" para montar la cita congresual.
Esta vez ni eso. Aunque ahora se han autoimpuesto unas condiciones draconianas para la contratación de eventos, tal y como consta en el manual de Buenas Prácticas para los populares, han preferido el bricolaje antes que ponerse en manos de nadie y eso que ahora tienen el partido en cuadro con medio organigrama en el Gobierno central o en Castilla-La Mancha o el grupo parlamentario.
A estas alturas tampoco importa mucho pues sobre todo se pretende dar a este congreso un perfil austero, barato y al menor coste posible de cara a la galería. El único objetivo de los populares es que sirva de soporte a la campaña de un Javier Arenas cada vez con más posibilidades para llevarse de calle la presidencia de la Junta de Andalucía.