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Cuestiones inquietantes

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AGUSTÍN DÍAZ-PACHECO, DIPLOMADO UNIVERSITARIO. GRADUADO SOCIAL En más que conocidas sociedades, en las cuales el absurdo normado marca pautas y estilo de vida, la desinquietud es tan extraña que la existencia se convierte en algo mecánico, y bajo una apariencia dócil y pacífica lo que puede latir es la creciente cretinización de sus componentes. Fluyen repetitivos los días, meses y años con absoluta monotonía, pero existen cuestiones del todo inquietantes que o se desconocen o se desean desconocer, más bien esto último. Es así como en tal monotonía a una persona inquieta, y por tanto disidente, otra le puede hacer descubrir que en la red informática puede ver y escuchar un heterodoxo video, que fue prohibido, que abordaba los trágicos sucesos del 11-S; también, movido por su interés personal, poder leer La historia definitiva del Club Bilderberg, del escritor e investigador rusocanadiense Daniel Estulin. Tales cuestiones son importantes para quitarse de encima algo del plomizo peso tan propio en sociedades donde el pensamiento único es o el paso previo a la nulidad o el logro de la nulidad misma. Se trata, obviamente, de llevarle la contraria –y jamás imitar tal pésima condición– a determinados ciudadanos-robot. Porque, ¿qué se puede esperar de una persona que en el periodo de un año no lee ni un solo libro como tampoco leer la prensa? Pues muy poco o casi nada, que viene a ser lo mismo. Y es que determinadas cadenas de televisión se han encargado en contribuir el intentar anular la mínima tentación por la cultura y el conocimiento, extender la idiotez. De manera tal, que muchas personas ya ni dialogan entre sí o si lo hacen es de manera extremadamente convencional y hasta decreciente; se entregan, eso sí, a cambiar el diván del psiquiatra para vomitar su privacidad, y la de los demás, pongamos por caso, por la silla o el sillón situado ante las cámaras de televisión. Se opta, pues, por la imagen vulgar y estereotipada, que fecunda la idiotez para que germine el cretinismo, y no por el libro, el periódico o la revista, considerando que ha de primar el escapismo, o sea, una falsa y alienante libertad. Conviene distanciarse, por comodidad, inseguridad o miedo, de cuestiones que pueden serle, y suelen serlo y bastante, muy importantes.
Ante la cretinización de muchos componentes de determinadas sociedades, debemos plantearnos una pregunta retórica: ¿vivimos en una sociedad basada en el pensamiento único? Por supuesto, y aunque ese pensamiento "parezca plural" hace arraigar una serie de valores prefijados, es decir, para nada interesa, en absoluto, cuestionar o poner en duda, y no le interesa al poder y a sus aparatos ideológicos de Estado. Entonces la realidad parece haber sido falsificada y con ella la libertad.

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