PEDRO DE SILVA
Al final suelen llegar a un suelo que se mueve, la crisis, y a un techo que falta, los valores. ¡Hay que recomponer el sistema restableciendo los valores!, dicen algunos. Lo malo es que la crisis procede directamente de los valores del sistema, en el que solo vale la mercancía, y al final todo se juega en la Champions League de los mercados.
Un saqueador que aprovecha los disturbios para llevarse un televisor de plasma es sólo un aprendiz de especulador financiero, haciendo prácticas. En el fondo se trata de un pecado original, y de esos no es fácil librarse: la riqueza de Occidente tiene su origen en la rapiña, y sus dichosos valores son solo el traje de gala para días festivos. Ahora no encontramos dónde hacer botín, y los valores se deshilachan.