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la canción del verano

Versiones canarias de Lanzarote

Según testimonio de Nebrija, ya en 1492 el romance de Lanzarote era estimado como muy antiguo

 14:02  
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ELFIDIO ALONSO En ese año se produjo precisamente la expulsión de los judíos por decisión de los Reyes Católicos. Sorprende entonces que los sefardíes (que debieron conocer alguna de las versiones del romance) no lo siguieran cultivando en sus comunidades del norte de África y Europa, porque en la actualidad no ha sido posible recoger alguna variante de esta mágica historia. En cambio, como ya hemos dicho, en Canarias se han localizado más de una veintena de versiones durante la segunda mitad del pasado siglo, la mayoría en La Gomera.

Por lo que se refiere a la Península, el romance de Lanzarote también ha ido desapareciendo con el paso del tiempo, aunque pudo encontrarse una variante en Almería y otra posterior en Asturias, zona de Luarca, según Suárez López (1977). Idéntico fenómeno tuvo que producirse en Portugal, donde no figura siquiera en el monumental Cancioneiro, de Leite de Vasconcellos.

En Canarias, además de esa veintena de variantes gomeras (repetitivas, con idéntico argumento y común desenlace), fueron localizadas tres más en Tenerife (La flor de la marañuela) y otra en Gran Canaria (Maximiano Trapero). Todas pertenecen a la versión denominada Lanzarote y el ciervo del pie blanco, derivada de una narración castellana en prosa de la historia del héroe bretón, tan compendiada "que el resultado es uno de los romances más maravillosamente mágicos y oscuros", como ha señalado Rodríguez Puértolas (Romancero,edic. Akal, 1992).

odas las versiones localizadas en Canarias cuentan con idéntico arranque tomado del original más antiguo que, de los escritos, se conoce (Cancionero de romances, 1543). También podemos encontrar alguna derivación de esta historia en el Cancionero de Palacio, recopilado a finales del siglo XV. Si cotejamos el inicio de las variantes canarias con el original, vemos que los tres hijos del rey, por una maldición, se han convertido en perro, ciervo y moro en las dos narraciones. Veamos las leves diferencias:
Romance antiguo.- "Tres hijuelos había el rey, /tres hijuelos, que nos más; / por enojo que hubo dellos / todos malditos los ha; / el uno se tornó ciervo, / el otro se tornó can, / el otro se tornó moro, / pasó las aguas del mar".

Versiones canarias.- "Tres hijos tenía el rey, / tres infantes de Castilla, / como eran desobedientes / maldiciones les pedía. / Uno se volvió perro, / perro de la perrería, / otro se le volvió moro, / moro de la morería; / otro se le volvió ciervo, / ciervo de aquellas montiñas".
En todas las versiones canarias, Lanzarote es sustituido por Baltasar, quien recibe el encargo, por parte del rey, de capturar y matar al ciervo del pie blanco, a cambio de unas monedas y de darle a su hija en matrimonio. Todas las variantes cuentan con idéntico desenlace o final feliz, porque Baltasar, tras dar muerte al temido ciervo, regresa a palacio, muestra la cabeza de su víctima y exige que el monarca cumpla lo prometido.

En la narración antigua vemos cómo Lanzarote no pierde su nombre, cuando es requerido por la hija del rey para que busque y dé muerte al ciervo del pie blanco, que nos hace recordar la moderna leyenda La corza blanca, de Bécquer. Pero, al contrario que las variantes canarias, Lanzarote no llega a enfrentarse con su enemigo, pues le sale al paso un ermitaño que le advierte de los peligros que le acechan, para acabar sentenciando: "que quien acá te envió / no te quería dar la vida".

Queda abierta la puerta para un final trágico, que no se da en ninguna de las versiones canarias. El original acaba con una maldición dirigida a la ya citada dueña de Quintañones, la clásica celestina o alcahueta que ha originado el fatal desenlace: "Ay, dueña de Quintañones, / de mal fuego seas ardida, / que tanto buen caballero / por ti ha perdido la vida".

Digamos, por último, que sólo la versión núm. 69 de La flor de la marañuela, recogida en Chimiche (Granadilla) por María Jesús López de Vergara, alude a los leones y a la leona parida, citados en el original antiguo. Las tres variantes tinerfeñas, aunque incompletas, encierran un mayor interés que las gomeras y que la única recogida en Gran Canaria por Trapero.

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