Mañana lunes era la fecha señalada, pero un inconveniente más, esta vez de Guillermo Guigou (Ciudadanos) lo ha evitado. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife debe dar el visto bueno dentro de unos días, en sesión plenaria, al Plan General de Ordenación de la capital; es decir, al documento base para el desarrollo urbanístico de una ciudad que agoniza por su crisis de identidad, por la carestía de un modelo de funcionamiento y por su deterioro laboral. Si Miguel Zerolo y su grupo político logran convencer a sus socios de gobierno y a la oposición –tarea casi imposible–, el documento rectificado será remitido por tercera vez a la Comisión del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac) para su aprobación.
El plan es necesario y debe salir adelante con urgencia, pero las dificultades siguen envolviendo su tramitación, esta vez porque el secretario del Consistorio, Luis Prieto, ha reconocido que le es imposible profundizar en las alegaciones y correcciones en tan escaso plazo de tiempo. Pronto será el día. Pronto se conocerá si el Partido Popular apoya el futuro de Santa Cruz, y lo harán sus responsables siempre y cuando el procedimiento se desarrolle con todas las garantías legales necesarias y evitando que exista la menor duda jurídica sobre el expediente.
El Plan General continúa su pugna contra los elementos, tanto políticos –ya conocidos– como vecinales. La plataforma constituida oficialmente para frenar la planificación –el colectivo protesta, los no a todo– ha anunciado que si los concejales aprueban el PGO presentará una querella penal contra todos ellos por delitos contra la Ordenación del Territorio, que se castiga con penas de entre uno y cuatro años de cárcel, ya que el informe al detalle del secretario es preceptivo.
La realidad es que la desesperante lentitud en la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación de Santa Cruz –ojalá hoy se corrija– va a resultar nefasta para una ciudad que se está quedando anquilosada por la confrontación política y por el pánico a los juzgados. La capital tinerfeña precisa crecer, necesita urgentemente lavar su cara, mejorar su imagen para recibir orgullosa a miles de turistas entusiasmados y anhelantes de una ciudad moderna. Santa Cruz ha de pincelar un rumbo, un modelo de desarrollo que le convierta en una verdadera capital, y debe plasmar su esencia en un documento de ordenación serio. La ciudad, única capital de toda España con su PGO en la nevera, debe adentrarse en el siglo XXI con firmeza. Santa Cruz debe madurar, y todos los chicharreros esperan un ejercicio de responsabilidad por parte de sus gobernantes.
Santa Cruz no puede caer en brazos de Morfeo, máxime en un momento en el que son imprescindibles medidas concretas que activen la actividad económica ante la crisis que sufrimos. Hace falta sensatez, ideas, empuje, actividad y responsabilidad. El Plan General debe erigirse en la catapulta al futuro, en la base de la calidad de vida.
Las elecciones se divisan en el horizonte y Santa Cruz clama a gritos un cambio. No de siglas, porque las urnas hablarán, sino de personas y actitudes. El candidato que venza deberá insuflar nuevas ideas, otros bríos, mejores capacidades. Todos confiamos en ello. Y, sobre todo, el Consistorio ha de acoger todas las voces claras, las que predican los valores del trabajo, del esfuerzo y la dedicación, no las amplificadas por las revueltas callejeras que persiguen la ruptura y la confrontación.
Ejemplo de ello es, y refrescamos sus palabras, lo que un día expresó el presidente de los constructores: "Se intenta urbanizar Las Teresitas para el disfrute de los ciudadanos y no se puede; se proyecta la rehabilitación de la plaza de Toros y no hay manera; se lanzan ideas para el muelle y para construir un puerto deportivo y no salen adelante... Es una situación insostenible". Son los anti sistema. Despejemos el temor de las cabezas de los gestores, de los responsables de los departamentos que deben rubricar los documentos, de los propios técnicos y funcionarios, también de los políticos y sus intereses, y luchemos juntos por el progreso y el bienestar. Pronto se abrirán las puertas de par en par.