MARÍA JOSÉ / HERNÁNDEZ GARCÍA
Más pronto que tarde, a principios del año que viene, comprobaremos que la edad de jubilación subirá, a los 67 años. El gobierno de la nación defiende que se contemplarán factores de flexibilidad razonables. Pero no aclara cuáles. Por su parte, el PP dice que la gestión del país es un bingo para el gobierno, dado que juega con el futuro de las familias y pensionistas. Pero no propone ninguna alternativa. Una pregunta que se plantea cualquier parado en Canarias, más de 300.000 en nuestras islas, es para qué hablar de jubilación si apenas hay movimiento en el mercado de trabajo. Los que tiene más de sesenta años y estaban pensando en jubilarse, cuentan con serios augurios que pueden truncar sus legítimas expectativas. Y nuestro presidente Paulino, en el tradicional brindis con la prensa, brillantemente afirma que lo público es lo que les queda a los que no tienen nada. Y predica con el ejemplo en sentido contrario, para variar.
Así, el gobierno canario, de colores exclusivamente de aquí, ha triplicado en los últimos dos años su deuda para mantener los servicios y personal, a lo que ha sumado el recorte brutal en sanidad y en educación. En el fondo subyace la creencia de que con menos calidad en la sanidad la palmaremos antes, lo que unido a la subida de la edad de jubilación, se garantiza un ahorro del sector público absolutamente imprescindible para el pago, por ejemplo, de salarios de altos cargos y personal de confianza. El recorte en educación se entiende desde la óptica de que el pueblo, cuanto menos cultura tenga, más sencillo es de conducir en el modo rebaño. Y se ha cerrado el presupuesto en noviembre, porque si no se incumplía el nivel de déficit impuesto por el Ministerio de Economía. Poco importa si los proveedores contaban con ese dinero para salvar sus economías o pequeñas empresas. Y además se recurrió de nuevo al crédito por 1.200 millones, llegando así al límite de su capacidad de endeudamiento. Pero había que brindar. Nosotros felicitamos por las fiestas. De momento, es lo que nos queda.