Lo que cabe en el balayo / personajes del verano

Lito y Tejero, dos buenas piezas

 

JUAN LUIS CALERO La noche prometía. Lo pensé nada más escuchar el Guantanamera a lo lejos en la guitarra de El Carraca, un pescador de dientes grandes y voz ronca, conocido también por Lito. Esconde la guitarra que si no vienen con los primeros compases, fue lo que se me vino a la imaginación, cuando las cuerdas llamaban a la luna grande de julio. De momento no se veía a nadie. Estaban las sombras que deben estar, los faroles mortecinos y abandonados, los coches callados en la calle y los callejones de tierra llenos de gatos alargados por la luna llena. El primero que apareció fue un tal Tejero. Se acurrucó con los brazos delante de las rodillas y el cigarro encendido. Me saludó y se sentó sin permiso porque el poyete que hace de banco es de todo el que pasa y del dueño de la casa, también. Tejero me explicó sin grandes preámbulos las diversas habilidades que posee para no morir de hambre cerca del mar, y en la tierra donde las gambuesas encierran el ganado en las apañadas. Si se diera el caso, me dijo sin las dos paletas que le faltan, de robar un cochino chico lo más efectivo es buscar un carozo viejo de millo, que esté seco al sol. Vas por detrás, sigo textualmente a Tejero, y le metes el carozo al lechón por dónde tú sabes. El animal se quedará sin resuello, nada más subirá el labio de arriba en un gesto mudo y, tal vez, placentero, con la tranquilidad de que nadie escuchará el quejido del cochino en la noche calma. No hizo Tejero sino apuntar esta historia y arrancó con otra que palideció cuando el perro lo obligó a levantarse; Tejero, entonces , se perdió descalzo y con los azules, como el cielo de Marruecos donde nació, hacia la arena donde estaban roncando los botes. Según se bajó el telón invisible, entró en escena Lito. También es pescador como Tejero, ya les digo. Lito irrumpió por una esquina de la noche con una camisa de sargo breado, según comentó, y unas sandalias adquiridas durante la Antigüedad tardía. De pie parecía una jaca malva con el contraluz, no paró de hablar de amores que se fueron y de todo lo que aprendió en la calle, que es mí Academia. Lito es un actor, un personaje de novela, alguien que es capaz de explicar los misterios de la vida y de la muerte usando el símil de una caja de cerveza : Los que se mueren son las botellas vacías, los que viven son las botellas llenas y con chapa, y la vida es así. Lito también deja rendijas para que se cuele la duda, los milagros y las rarezas; por eso echó mano al bolsillo mientras cantaba Tú retratito lo llevo en mi cartera…y me enseñó la foto de un baifo de tres patas que encontró la otra noche en un risco, para mostrarme las lagunas de la ciencia y contarme, acto seguido, el día en que vio a un duende en su casa, que tenía la habilidad de entrar y salir por los cristales de la ventana que da a la playa envuelto en un destello azul que no olvidará jamás.

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