A-copla-miento

El Fetival de Huelva

 

ELFIDIO ALONSO Si no hubo algún contratiempo de última hora, anoche, en el recinto de Los Descubridores de Huelva, Los Sabandeños actuaron por tercera vez en uno de los festivales más acreditados de nuestro país, en cuanto a música popular y tradicional se refiere.

En su primera intervención, que tuvo lugar en la década de los setenta del pasado siglo, el grupo tinerfeño representó a España y compartió escenario con Mercedes Sosa (Argentina), Carlos Puebla (Cuba), Soledad Bravo (Venezuela) y Guadalupe Trigo (México). Nos encontrábamos en los albores de la llamada transición política, si bien Doña Censura seguía haciendo de las suyas y apenas mostraba signos de aperturismo en cuanto a mostrar una cierta tolerancia para ciertos repertorios considerados como contestatarios o subversivos.
La organización del festival obligó a todos los participantes a que cantasen en un ensayo previo los repertorios elegidos, para que la censura otorgase el visto bueno correspondiente. Una vez fijada la elección de las canciones, cada intérprete se comprometía a no alterar los títulos, bajo amenaza de fuertes multas y el consiguiente paso por comisaría.

Los Sabandeños habían cantado Me matan si no trabajo, de Daniel Viglietti, con versos del poeta cubano Nicolás Guillén ("Me matan si no trabajo, / y si trabajo me matan; / siempre me matan, me matan, / siempre me matan"). A pesar de la clara intencionalidad del texto, y de la denuncia que encierran los versos, la canción fue elegida por el No-Do para uno de sus suplementos en color, asegurando así su exhibición en miles de locales cinematográficos del país.

Peor suerte tuvo nuestra gran y admirada amiga Soledad Bravo, que decidió alterar su repertorio con una canción de Violeta Parra dedicada a Julián Grimau. La fiebre contestataria del festival onubense crecía por momentos, especialmente tras la actuación de Carlos Puebla y sus Tradicionales, que llegaron a cantar Hasta la victoria siempre, con el Che Guevara de protagonista. Recordemos la letra del poema de Violeta sobre el injusticiamiento de Grimau: "Mientras más injusticias, señor fiscal, / más fuerzas tiene mi alma para cantar. / Lindo sembrar el trigo en el sembrado, / regado con tu sangre, Julián Grimau. / ¿Qué dirá el Santo Padre, que vive en Roma, / que le están degollando a sus palomas?".

Aquella noche del Festival de Huelva corrimos delante de los policías, mientras se llevaban detenida a Soledad y le retiraban el pasaporte. El espectáculo había acabado como el rosario de la Aurora. Los periódicos de la época nada dijeron sobre estos incidentes, si exceptuamos la reseña que Álvaro Feito publicó en la desaparecida y añorada revista Triunfo. Es historia pura.

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