Zigurat

Entrevistas autodelatadoras

 

AGUSTÍN DÍAZ PACHECO Entrevistar periodísticamente a otra persona –a un singular "ecologista"–, supone una excelente oportunidad para que el entrevistado pueda autodelatarse mediante sus propias palabras. Ha sido el caso del archiconocido empresario Antonio Plasencia, cuya intervención en la sociedad isleña ha dejado más que sobradas señales de hormigón con las consiguientes alteraciones en el medio físico de Tenerife. En el transcurso de una inteligente y jugosa entrevista (La Opinión, Naima Pérez, páginas 14-15; 26/07/2010), Antonio Plasencia manifiesta: "En Canarias tenemos una desventaja, desgraciadamente, y es que al que sobresale, hay que cortarle la cabeza". Posteriormente, ante una pregunta derivada de sus anteriores palabras, contesta: "Bueno, mire, yo sobresalgo y de vez en cuando agacho la cabeza cuando pasa el machete". El entrevistado no hace la menor referencia respecto a quién o quiénes empuñan el machete. Podría establecerse un personal criterio en cuanto a sostener variadas hipótesis. No cabe la menor duda de que la palabra, entendida como tal, refleja algo más de lo que ya de por sí expresa, la palabra surge del cerebro y de cómo éste interpreta la realidad, la propiamente vivida, subjetivamente, y la relacionada extrapersonalmente; así, al manifestar: "al que sobresale, hay que cortarle la cabeza..., yo la agacho cuando pasa el machete", podría definirse como escalofriante si se consideraran en qué circunstancias se dan los hechos. Evidentemente, cabe la posibilidad de elevar una hipótesis referida a un estado primario que no queda contenido tan solo en una afirmación de orden lingüístico, ya que excede incluso las expectativas de quien efectúa la pregunta, en este caso con más que suficiente habilidad profesional [la periodista]; o sea, cualquier entrevistado puede autodelatarse por el hondo significado de sus palabras. Incluso contradice su personal proceso cronológico, el de la edad; pues Antonio Plasencia, setenta y cinco años, entra en conflicto con una evidencia histórico–cronológica, respondiendo a una pregunta sobre los políticos que ha conocido: "Pues Rafael Clavijo, Joaquín Amigó, García Sanabria... son personas que yo conocí, a los que les daban las diez y las once de la noche en su despacho trabajando por Canarias". ¿Cómo es posible que Antonio Plasencia haya conocido a Santiago García Sanabria –hijo de Guillermo García y Andrea Severiana Sanabria, naturales de Fuerteventura– cuando éste falleció en 1935, es decir, el mismo año del nacimiento del empresario? Existe un término perfectamente aplicable a lo manifestado por Antonio Plasencia. Por otro lado, se refiere a las horas trabajadas por los políticos mencionados, y al comienzo de la entrevista afirma que él llega a su despacho "a las siete menos diez [de la mañana]". ¿Existe un probable factor de emulación en el inconsciente psíquico de Antonio Plasencia? La respuesta podrían darla otras cualificadas personas. Las aplastantes contradicciones de quien manifiesta ser ecologista (¡!), deben ser sumamente consideradas... por cuanto se trata de una persona bastante asidua en visitar despachos.

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