tribuna política

Una nana para Zapatero

28.07.2010 | 15:49

Está científicamente demostrado que no dormir lo suficiente puede perjudicar al sistema nervioso, la coordinación, el humor y la concentración

Incluso algunas personas pueden tener alucinaciones por esta causa. Además, durante el sueño el cerebro clasifica el registro de todo lo que ha ocurrido durante el día e incorpora esta información a la que ya tiene guardada. Un grupo de científicos de la universidad de Pennsylvania comprobó que es durante el sueño cuando se establecen las conexiones neuronales que fijan los recuerdos: los estudiantes acostumbrados a salvar el curso en el último momento saben que es mejor dormir a pierna suelta la noche anterior al examen. En el extremo contrario, impedir el sueño es una forma comprobada de tortura que se aplica en las dictaduras y también en las zonas oscuras de las democracias.

Por todo ello, debe ser objeto de preocupación nacional la noticia de que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha "pasado noches sin dormir" a causa de la crisis económica. Mal asunto. En un primer momento, tal confesión puede mover a la simpatía: son muchos los ciudadanos a quienes ha ocurrido lo mismo, es decir, que han pasado noches en blanco, dando vueltas en la cama, levantándose a hacer una y otra vez unas sumas y restas que no salen, a cuenta del trabajo perdido, del hijo que no lo encuentra, del crédito denegado, del pago inaplazable que no hay con qué pagar, del sueldo o la pensión que va menos. Si a los demás la crisis no nos deja dormir, ¿qué menos que ver al presidente compartir la misma angustia?

Pero a la luz de lo comentado al principio, debe preocuparnos que sus desvelos le lleven a noches en vela. Porque si pasa noches sin dormir, se le perjudicará el sistema nervioso, la coordinación, el humor y la concentración, o sea, que al día siguiente no va a dar una a derechas. Además, no fijará el recuerdo de todo lo ocurrido el día anterior, lo que le puede llevar a no acordarse de cosas importantes. Seguro que fue la falta de sueño lo que le llevo a negar reiteradamente la crisis: en realidad, conocia su existencia, tanto que no le dejaba dormir, y a causa de ello, al día siguiente no se acordaba. Finalmente, puede padecer alucinaciones, como la que le llevó a creer que con su personal genialidad podía liderar la recuperación económica del continente el mismo semestre en que los inversores internacionales huían de la deuda española.

No necesitamos presidentes empáticos que no duerman cuando nosotros no lo hacemos. Al contrario, necesitamos que duerman a pierna suelta, pase lo que pase, para que al día siguiente sean capaces de distinguir los molinos de los gigantes y las alucinaciones de la realidad. Por favor, que alguien le cante una nana cada noche a Rodríguez Zapatero.

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