Tribuna política

Combate nulo por empate a cero puntos

¿Quién ganó el debate del estado de la nación? ...

20.07.2010 | 15:02

¿Quién ganó el debate del estado de la nación? El CIS realizó su habitual encuesta de urgencia a partir del jueves por la tarde, cuando aún resonaban las voces de los últimos oradores, y determinó que había sido Rodríguez Zapatero. Debemos sin embargo mirar con más detalle los resultados para extraer conclusiones más ajustadas.

Según el resultado bruto de la encuesta, un 26% cree que ganó Zapatero y un 20% cede el triunfo a Rajoy. Ahora bien: del total de los encuestados, un 36% dice haber votado al PSOE en las últimas generales y solo un 23% al PP: una proporción alejada de la realidad. Cabria pues ajustar los datos según esta desproporción. Ello se hace mas patente cuando se observa que un 53% de los votantes del PP da ganador a Rajoy, mientras que solo un 50% de los votantes socialistas da la victoria al presidente del gobierno. Rajoy es algo más convincente que Zapatero ante las respectivas parroquias.

Aún así, el líder socialista se pone por delante, y ello se debe a que obtiene mayor predicamento entre los electorados de CiU e IU/ICV, especialmente entre este último. Pero una cosa es que izquierdistas y nacionalistas prefieran a Zapatero ante Rajoy y otro que dejen de votar a su propio partido cuando llegue la cita con las urnas.

Rajoy habría ganado abiertamente el debate si hubiera llevado a su terreno a un número sensible de votantes socialistas, hubiera retenido a todos los propios y se se hubiera erigido en preferencia para los nacionalistas. No fue así. De forma simétrica, Zapatero hubiera podido proclamarse vencedor si hubiera hecho dudar a un segmento importante del electorado popular. Tampoco fue así. Un 33% de votantes del PSOE y un 28% de los del PP considera que ninguno de los dos salió victorioso. Es decir, que a ante la pregunta de "¿quien ganó?" unos y otros responden, en primer lugar, "los nuestros, naturalmente", y en segundo lugar, "nadie". Combate nulo. Dos púgiles pesados, agotados, envejecidos, incapaces de dar un golpe claro, han empatado a ningún punto.

El resultado está a la altura de la falta absoluta de nuevas ideas y de propuestas originales del debate, que no es otra cosa que el reflejo de una realidad política farragosa y desnortada. En realidad, pocos esperaban algo del combate dialéctico. Un 25% de los españoles ni siquiera sabia que se había celebrado. Del resto, la mitad no le dedicó ni un minuto de atención. Tanto mejor para quien gane las próximas elecciones: nadie esperará gran cosa de él.

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