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Ritos de paso

La semana

Siete días y sus noches, con calores y desvelo. Demasiado para el cuerpo

 14:13  

JOSÉ MARÍA NOGUEROL Desde que ese chico manchego colocó la maléfica pelota del mundial en su sitio, no hemos parado. Los holandeses sueñan cada noche con el Duque de Alba y sus tercios, con la diferencia de que ahora a sus niños, cuando quieran asustarles, en lugar de decirles que viene el duque les amenazarán con Iniesta. O con Zapatero, si se da el caso de que Mariano Rajoy tenga algún tipo de influencia en los Países Bajos. No hay cosa más aburrida que la fina ironía galaica convertida en argumento con pretensiones. Al registrador de la propiedad de Santa Pola le ha dado igual, de nuevo, lo que el presidente del gobierno dijera o dijese: el traía sus papelitos de Génova, sus cuartillitas bien apañadas, los clichés de Arriola y sus chicos y chicas. "Convoque elecciones" ZP debería pensárselo porque "cueste lo que me cueste" le podría ganar otra vez a Rajoy, a pesar de las encuestas. Peor imposible. Todos han debido de salir muy contentos del congreso de los diputados, después de día y medio de descalificaciones y agravios. ¿No se dan cuenta de que Bardem y Penélope se han casado? ¿No son conscientes de que Valentino Rossi, con muletas y placas de titanio, puede volver a subirse a una moto este fin de semana? ¿No les apena la imparable caída de Amstrong en el Tour? Son implacables. Unas fieras.

Quizás el cansancio ha podido con las ideas. Empezamos con una manifestación de derechas por las calles de Barcelona –sí, de derechas, nacional, soberanista e identitaria, pero absolutamente reaccionaria– encabezada por un emigrante cordobés que tuvo que salir, de forma precipitada, al amparo de sus escoltas, y acabamos con un Sir Winston Zapatero Churchill pidiendo más esfuerzo para mantener en pie el edificio capitalista. El fútbol no iba a hacer milagros: la realidad está en las calles.

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