El envés

De la beneficencia y la justicia social al negocio bancario

El gobierno español privatiza las Cajas de Ahorro, en contra del principio y fin social que tenían en sus inicios

16.07.2010 | 16:14

Financiaban proyectos de las administraciones, destinaban sus beneficios a obras sociales y estaban bajo control público, en lugar de responder ante accionistas. Las Cajas de Ahorro podrán crear bancos para su negocio financiero. La Ley por la que se privatizan da entrada a capitales privados con acciones y derechos mientras se reduce en más de la mitad su tradicional Obra Social que está en el origen de su concepción y actividad. Con la ejecución de las fusiones de cajas a través de un banco ya se había avanzado mucho en la bancarización de las cajas, pero se irá aún más en esa dirección con la posibilidad de que todo su capital acabe en manos de inversores privados. Cada caja controlará su futuro mientras mantenga el equilibrio patrimonial.

Si algo llama la atención en las cajas de ahorros es la gran dependencia que muchas de ellas tienen de los poderes públicos y la gran cantidad de cargos electos que forman parte de sus órganos de gobierno, escribe Isaac Rosa. Está comprobado: cuanto más importante es un asunto, menos hay que consultar a los ciudadanos. Cuanta más repercusión tenga una reforma, menos necesidad de abrir un debate social.

Con la nueva Ley de cajas, los políticos con cargo público deberán abandonar estas entidades que eran auténticas canonjías y sinecuras para sus incondicionales. De esta forma, garantizaban la defensa de intereses de Alcaldías, Autonomías según sus ideologías, así como los intereses de las instituciones religiosas que poseían algunas. Con esta reforma se confirma la implacable deriva capitalista bajo el FMI, BCE, UE y oligopolios que hoy rigen el destino de los pueblos. Si algo distinguía a las cajas es que no eran bancos, aunque cada vez se pareciesen. Financiaban proyectos de las administraciones, destinan sus beneficios obras sociales, y estaban bajo control público. Además, concentraban la mayor parte del ahorro de los habitantes de sus lugares de implantación.

Algo que preocupa a tantos clientes y beneficiarios de la Obra social de las Cajas es su continuidad. La ley garantiza que el 50% de los beneficios de las cajas, se destinará a los proyectos asistenciales y de apoyo a la cultura y a la educación. Pero una vez deducidas las aportaciones a los accionistas privados en forma de beneficios por sus acciones, y otras concesiones en proyectos que se inventarán. A base de adelgazar lo que es de todos se ensanchan los márgenes para el enriquecimiento privado, escribe Jesús Maraña. Lo que cabe exigir a los entes y administraciones públicas es una buena gestión, eficaz en los resultados y austera en los costes.

Los cambios llegan forzados por la situación, ya que las entidades necesitaban capital privado para seguir existiendo y prosperar. Y para devolver los 10.200 millones en ayudas facilitados por el Estado. Sin olvidar que sus enormes pérdidas se debieron a la codicia de participar en la burbuja inmobiliaria y en operaciones hipotecarias de alto riesgo.

Los sindicatos temen la pérdida de naturaleza jurídica y su "bancarización". UGT y CC OO denuncian que el Gobierno va a convertir las cajas en bancos privados con un decreto decidido en 24 horas. Recuerda Ramón Doria que el movimiento social que hizo emerger las Cajas de Ahorro en España a finales del XIX provenía más del concepto de "justicia" que del de "caridad" puesto que se pretendía permitir a las clases populares el acceso al crédito y a los sistemas de ahorro y pensiones.

Superado el componente benéfico y caritativo de sus orígenes, se afirmaron más con un afán equitativo que financiero, de ahí que fueran las que canalizasen los fondos de la que fue la simiente de la actual Seguridad Social, lo que se llamó el Retiro Obrero. Las Cajas recaudaban la cuota patronal y premiaban el ahorro de los obreros. Su afán equilibrador de la sociedad les indujo a iniciar los préstamos a pequeños labradores que deseaban adquirir las tierras que laboreaban, así como a artesanos que querían mejorar sus incipientes talleres. Sus funciones de transformación social pasaron por conceder facilidades crediticias a Ayuntamientos y Concejos para mejorar la Sanidad, la educación y servicios públicos. Si las Cajas se convierten en Bancos habremos perdido la oportunidad de un gran Banco Público con una dimensión de justicia social.

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