Editorial

El diferencial del bono español

La muy tímida recuperación de la economía española registrada en el primer trimestre se ha visto enturbiada por los fuertes ataques especulativos de los mercados

15.07.2010 | 15:42

La muy tímida recuperación de la economía española registrada en el primer trimestre del año se ha visto enturbiada por los fuertes ataques especulativos de los mercados internacionales contra la deuda soberana española, que han situado el diferencial de sus bonos en máximos históricos con la referencia alemana. Las advertencias lanzadas por algunos agoreros de la política fiscal, si bien esconden razones de peso por el deterioro continuado de las cuentas públicas españolas derivado de la reducción de ingresos, no han ayudado a la estabilización de la economía española y han contribuido a elevar el tipo de interés de bonos y letras. Esto tendrá consecuencias en el futuro por el mayor coste financiero de las emisiones. Tienen argumentos el FMI y la UE cuando han forzado al Gobierno a realizar ajustes presupuestarios que reduzcan la exposición del país a los mercados, pero también es cierto que el adelgazamiento del gasto público retrasará el regreso sostenido al crecimiento económico y diversas entidades han pronosticado que la recesión volverá puntualmente en el cuarto trimestre del año. Estados Unidos, por contra, es favorable a mantener los estímulos.

Los datos macroeconómicos no son buenos para España, pero hay que tener en cuenta también que los tipos de interés de la deuda todavía no han alcanzado los niveles del año 2000, cuando los bonos eran muchos más caros y, lejos de rasgarse las vestiduras, el Gobierno de José María Aznar sacaba pecho con su frase de "España va bien" o "El milagro de España soy yo". El inicio de la primera década del siglo XXI fue el germen de un "milagro español" sostenido por los pies de barro de la excesiva dependencia de la construcción, lo mismo que los Estados Unidos crecían a toda velocidad sobre el polvorín de las hipotecas basura que ninguna autoridad o agencia de rating podía o quería imaginar. En el caso de España ni entonces el país iba tan bien, ni hay motivos ahora para estar confiados sobre nuestro futuro económico o para buscar culpables exteriores. Lo que urge es aplicar cordura al análisis de los datos y tratar de conseguir una economía productiva competitiva que requiere urgentes y profundas reformas estructurales que el actual Gobierno se resiste a aplicar con un empeño digno de mejor causa.

Enlaces recomendados: Premios Cine