Al azar

Lecciones del mundial

La motivación no garantiza el éxito pero, sin motivación, el fracaso está asegurado

15.07.2010 | 15:43

Bastan cinco minutos de partido para detectar a una selección perdedora y a un grupo humano derrotado, en cualquier actividad. Y así sucesivamente se acumulan las lecciones elementales del Mundial, que jamás aplicaremos a nuestras vidas. El Real Madrid habrá aprendido que no sólo es el equipo que peor ficha –el rendimiento de Ronaldo es inversamente proporcional a la importancia del choque–, sino el más torpe a la hora de desprenderse de jugadores –Robben, Sneijder–. Los madridistas también han comprobado que Xabi Alonso exige el liderazgo absoluto del equipo.

Otra enseñanza, la victoria desata la hipocresía. Por ejemplo, Del Bosque reúne las cualidades para que se celebre por unanimidad su rango de entrenador más galardonado del mundo, pero a nadie le importaría que no lo fuera. Sus triunfos no molestan porque no eclipsa a nadie. Tampoco le importa repetirse, Piqué/Busquets y Xabi/Xavi se parecen hasta en el nombre. Según se ve, los profanos detectamos las similitudes, los expertos están más dotados para advertir las diferencias. Otra lección. El seleccionador se ha limitado a poner en pista al Barça al completo, pese a que Iniesta es el único jugador blanco del mundo. Los barcelonistas tendrán que convivir con las dificultades de Guardiola para confeccionar una alineación con menos de catorce jugadores.

El Mundial es la apoteosis de la estadística. Así, cada vez que Nadal gana Wimbledon, la selección se impone en un torneo. En las páginas finales, el inédito Pepe Reina presentará la gala de los goyas. Ahora sabemos que la victoria infunde amnesia porque, de no ser España la campeona, nos quejaríamos de un torneo átono. El vencedor ha marcado ocho goles en siete partidos, la renta más escuálida de la historia. Esa avaricia goleadora –es imposible remontar un dos a cero– se considera el mejor espectáculo futbolístico jamás visto. La última lección presenta tintes fatalistas, cómo podríamos vivir con la frustración de haber perdido la final del Mundial.

Enlaces recomendados: Premios Cine