ritos de paso

Vientos del pueblo

Fútbol es fútbol y noventa minutos son noventa minutos. Punto...

09.07.2010 | 13:27

Lo dijo un canario, futbolista y entrenador ilustre, Luis Molowny. "Asturianos de braveza,/vascos de piedra blindada,/valencianos de alegría/y castellanos del alma," escribió Miguel Hernández, poeta de las españas, del que este año se cumple el centenario de su nacimiento y sesenta y ocho de su muerte infausta, por no decir asesinato por dejación.

El fútbol es un espectáculo de masas, de individuos que repercuten en ella, como decía otro poeta, el peruano César Vallejo. El miércoles eso que se llama España repercutió en masa, "catalanes de firmeza", gracias al gol de un catalán, Puyol, defensa, y de cabeza. Imposible pedir más. Hasta el presidente Zapatero hizo declaraciones radiofónicas después del partido. ¿Es normal? "gallegos de lluvia y calma" también salieron a la calle y "murcianos de dinamita" fueron "frutalmente propaganda": como todos. No, no es normal, en medio de la crisis económica, se agotan las banderas, las camisetas y las trompetas. En medio del hastío, se olvida la política, el paro y los desastres, porque once señores han conseguido meter la pelota entre tres palos frente a otros once que no han sido capaces. ¿Es normal? No, ni lógico, ni racional, ni nada: es fútbol y todos, o casi todos, se sienten la mar de contentos. Y se habla y escribe de historia, menos mal que en minúsculas. Y se habla y se escribe de la primera vez que estamos en algo que se llama "final" de un engendro mediático/económico/social/político al que llaman mundial de fútbol. Pues miren, lo siento, es una porquería, es una ausencia de conciencia colectiva crítica, es una falta de lucidez tan inmensa como la gloria que se magnifica. Por la gente, por las personas, ojalá "la Roja" gane la final. Por la sensatez, por la continencia verbal y gestual, que la copa se vaya a Holanda. Viviremos mejor.

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