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tribuna abierta

No es oro todo lo que reluce

Las prejubilaciones son un eufemismo....

 14:52  

POLICARPO FANDOS PÉREZ En general, con estas iniciativas se pretende equilibrar una Cuenta de Resultados lastrada por una caída del negocio y, cuando no se encuentra "salida", si se puede, se apela a este procedimiento de ajuste de plantillas. Es una situación acentuada por la crisis que prevalece, pero lo inquietante es que se utilicen estas medidas como única solución, sin explorar otras posibilidades y, lo que es peor, no siempre se consigue mejorar los resultados empresariales; en muchas ocasiones empeoran, poniendo en riesgo la propia supervivencia de las empresas.

Las personas afectadas, según el colectivo empresarial del que procedan tienen diferentes "enfoques" de esta realidad, porque unos verán garantizado el pago de una parte de su salario (suelen situarse en torno al 80%) hasta su jubilación; otros engrosarán las listas del paro y, de alguna manera, casi todos van a ver afectadas (negativamente) sus expectativas. Para aquellos que sólo encuentran sentido a su vida a través del trabajo, porque es o ha sido fuente de desarrollo individual, prestigio social, influencia e incluso de poder, puede suponer un auténtico drama, al margen de sus consecuencias económicas. Su autoestima se verá resentida y, con una alta probabilidad, son candidatos preferentes a sufrir trastornos depresivos, ansiosos o aún peores. No es menos cierto que otros sienten una auténtica liberación y son capaces de desarrollar actividades que les compensan y complementan en todos los sentidos; hasta su salud se puede ver beneficiada.

Con estas medidas algunas empresas mejoran sus ratios -sobre todo de eficiencia- y otras no superan la prueba. Estas últimas, por ejemplo, tras la marcha de alguno de sus mejores elementos productivos fracasan en el proceso de su sustitución, iniciando así un deterioro que puede comprometer su futuro, por lo que lejos de ser una solución son una parte del problema. Al prescindir de personas cualificadas y con edades que en muchos casos apenas superan los 50 años, cuando son más eficientes desde un punto de vista intelectual y han adquirido un alto grado de madurez, tanto en lo profesional como en lo personal, las prejubilaciones son un de hecho un despilfarro. Y en épocas de escasez (de productividad, competitividad y responsabilidad), como es el caso, lo dicho es especialmente lamentable.

Aunque no lo parezca a primera vista, todos salimos perdiendo de alguna manera, porque el alcance de esta "rotura" es global, tanto desde un punto económico, como social. Por eso digo que las prejubilaciones son un eufemismo, porque enmascaran una realidad que es dura, compleja y muchas veces dramática. Caben muchos matices, lo se, pero en el fondo lo que se esconde es el fracaso de quienes no han sabido o no han podido encontrar mejores alternativas.

En cualquier caso, la edad de las personas es un factor determinante, en función de las profesiones de que se trate, pero habrá que buscar fórmulas que permitan aprovechar los conocimientos de quienes ya no pueden estar en "primera línea", para que no se pierda el valor de las experiencias acumuladas. Carece de sentido desperdiciarlo y desgraciadamente se está haciendo; algunas consecuencias negativas saltan a la vista.

Y dicho todo lo anterior ¿cómo se puede conjugar este fenómeno con la ampliación de la edad de jubilación que ya se ha planteado desde distintas instancias?. Son cuestiones distintas, que requieren un análisis diferente y que podremos abordar en otro momento, pero parece que son contradictorias. Mientras tratamos de aclararnos, que las ramas no nos impidan ver el bosque... pues no es oro todo lo que reluce.

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