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Tribuna política

Gastar o no gastar esa es la cuestión

Lo peor de esta coyuntura económica es que no hay acuerdo sobre cómo salir de ella

 12:42  

IGNACIO GONZÁLEZ SANTIAGO. PRESIDENTE FEDERAL DEL CENTRO CANARIO NACIONALISTA, CCN Los Estados Unidos creen que para impulsar la economía la administración pública debe gastar más, mientras que la Unión Europea piensa que lo que hay que hacer es todo lo contrario, gastar menos. Obama defiende el aumento del gasto público americano, aunque se dispare el déficit, que supera ya el 12 por ciento, para evitar que la economía entre en una depresión (recesión más deflación), como pasó en 1.929.

Alemania, Francia e Inglaterra, los que mandan en la Unión Europea, promueven planes de recorte del gasto para reducir el déficit público de los estados miembros. Algo así, en términos de teorías económicas, como Keynes contra Friedman. Políticas económicas expansivas o restrictivas. Más gasto público y menos impuestos, lo que significa más déficit, o menos gasto público y más impuestos, que es igual a menos déficit.

Curiosamente, la Unión Europea está haciendo lo que hicieron los estadounidenses en 1.929 para salir de la crisis, cuando el presidente Hoover puso en marcha un plan de ajuste tan duro que la economía americana entró en la llamada Gran Depresión.

En Economía, como en casi todo en la vida, la oportunidad en la aplicación de las medidas y la proporcionalidad entre éstas y la situación que se pretende corregir, son muchas veces las condiciones fundamentales para su éxito o fracaso. Los americanos piensan que aún después de tres trimestres seguidos creciendo, la crisis no ha pasado y es necesario seguir estimulando la economía para dejarla definitivamente atrás. Los europeos apuestan por la política económica contraria, porque piensan que ya estamos saliendo de la crisis y quieren que el déficit público no lastre la recuperación. El problema es que en un mundo tan globalizado como el nuestro lo que hagan los Estados Unidos nos influye, al igual que nosotros a ellos. Así que no queda más remedio que ponernos de acuerdo.

El aumento del gasto público debe complementar el consumo y la inversión privada, cuando éstos se retraen por una crisis económica, pero las administraciones paralelamente tienen también que desarrollar programas exhaustivos de control de gastos superfluos para, entre otras cosas, liberar los recursos necesarios.

No es el momento de tirar el dinero, nunca lo es, pero sí de aumentar el gasto productivo (inversión pública) que crea puestos de trabajo para salir de la crisis lo antes posible. Ahorrar por ahorrar o reducir el déficit porque sí no pueden ser los únicos objetivos económicos. Porque si entramos en una depresión necesitaremos todos los recursos y más para pagar las prestaciones sociales y tardaremos muchos más años en salir de la crisis.

Zapatero y su ministra de Economía deberían tener a estas alturas de la película un plan propio, no sólo de ajuste de gastos corrientes sino principalmente de reactivación económica, para sacar a España de la crisis, que aquí es peor –con casi 5.000.000 de parados– y distinta que en el resto de Europa, por el desplome de la construcción, y no hacer siempre sumisamente, como si fueran marionetas, lo que les mandan Obama, Merkel y Sarkozy.

Y Rajoy, ya que no ayuda, que se ponga a trabajar y concrete al menos una de las medidas propuestas para que los españoles y canarios podamos discernir si sus sirven para algo o son más de lo mismo, y ya se sabe que más vale malo conocido.

España no mejorará si la solución a la crisis es la europea. Cambiemos el paso y ayudemos a los que peor lo están pasando ahora que es cuando más lo necesitan, aunque eso signifique aumentar controladamente el déficit público, ya lo reduciremos después cuando mejore la situación.

Caben dos escenarios. Uno de déficit público que genera inflación y por tanto un calentamiento de la Economía, y otro de los planes de ajuste carentes de medidas de reactivación, que pueden producir una depresión económica, o lo que es lo mismo, un enfriamiento mortal. Que quieren que les diga, yo prefiero estar vivo y caliente, que muerto de frío.

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