La canción del verano

El rey moro

Si el romance de Amnon y Tamar, derivado de un relato bíblico, fue conservado por las comunidades sefardíes con el título genérico de Un hijo tiene el rey David, sus variantes más recientes tras larga evolución adoptaron la denominación de El rey moro, casi de forma generalizada

01.07.2010 | 15:09

Las razones para explicar esa metamorfosis hay que buscarlas en la descripción sombría y feroz que, de los moros, venían haciendo los cancioneros, las cantigas o las disparatadas leyendas fraguadas por el vulgo que se consideraba cristiano sobre los seguidores de Mahoma, el odiado profeta al que se describía en directa y estrecha alianza con Satanás. De ahí que los moros, según la versión popular recogida por los poetas en los cancioneros, fuesen feos, negros y barbudos, como ha escrito con agudeza Eugenio López-Aydillo (Los Cancioneros gallego-portugueses como fuentes históricas, Madrid, 1924).

Y si los judíos expulsados de la Península no consideraron necesario reemplazar al rey David, en aras de lograr desvincularlo de algo tan repudiable como el acto incestuoso entre sus hijos, el pueblo cristiano optó por convertir al personaje bíblico en un rey moro innominado, para así atribuirle la responsabilidad del pecado e incrementar su mala fama. "A la fealdad física agregaron los cancioneros la fealdad espiritual, presentándonos a los moros como traicioneros y desleales; así al relatar un episodio guerrero ocurrido en el castillo de Chincoya (Jaén), con la traición que comete el alcaide moro de Belmez, dice el poeta: "et com´os mouros son falsos", concluyó argumentando el citado López-Aydillo.

Entre las versiones peninsulares de tradición más reciente vemos cómo las recogidas por Bonifacio Gil llevan el título de Un rey moro (números 92 y 97), con el siguiente arranque: "Un rey moro tenía un hijo, / más hermoso que la plata, / que, de edad de quince años, / se enamoró de su hermana". Los protagonistas del romance no llevan nombres; ella da a luz felizmente y no se produce la venganza por parte de Absalón, el otro hermano. Los versos finales rezan: "No llores, niño chiquito, / no llores, hijo del alma, /que a tu madre le da pena / que no seas de casada". (Cancionero popular de Extremadura, colección Raíces, dos tomos, Badajoz, 1998).

Sí mantiene el título bíblico de Amnon y Tamar la versión recogida por Jerónimo Anaya en Romances tradicionales de Ciudad Real (Diputación provincial, 1999), con el siguiente comienzo: "El rey conde tenía un hijo, / que Alogino se llamaba, / un día en el alta mare (expresión que recuerda a Tamar) / se enamora de su hermana". No incluye el acto de la venganza, para acabar de forma festiva con el alumbramiento: "A eso de los nueve meses, / el niño en la cuna estaba, / y por nombre le pusieron / hijo de hermano y hermana".
También Agapito Marazuela recogió una variante de este romance para su Cancionero segoviano, que incluye una partitura en compás 3x8 con la siguiente indicación: "las estrofas de seis versos se cantan repitiendo el tercero y cuarto". El arranque es el siguiente: "El rey moro tiene un hijo, / que Tranquilo se llamaba, / y a la edad de 15 años / se enamoró de su hermana". También Tranquilo es el nombre del protagonista que incluye el romance recogido en La Rioja por Bonifacio Gil para su Cancionero (Barcelona, CSIC, 1987).

La mayoría de las variantes peninsulares coinciden en el nombre de Tranquilo, como sucede también con las localizadas en Canarias. En otras, según vemos en la recogida por Fraile Gil en Aliste (Zamora), el protagonista de la historia se llama Pedro Fino. En otras pasa a ser Luisito (Cancionero popular de Castilla y León, de Luis Díaz Viana y Miguel Manzanos) o Paquito (Cancionero popular de la provincia de Madrid, de Manuel García Matos).

Citemos, por último, la variante que incluye Salvador Calabuig en su Cancionero zamorano de Haedo (Diputación de Zamora, 1987), con una interesante partitura musical en compás ternario. Los versos finales parecen una parodia de El cura y la criada: "De la edad de 15 años / cayó malito en la cama, / y al cumplir los nueve meses / nació un chiquillo con barba".

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