UNA HISTORIA PARTICULAR

Estimulando al sistema

"La economía no es sólo dinero, también es un estado de ánimo". José Luis Rodríguez Zapatero (En ´Tengo una pregunta para usted´)

 
Estimulando al sistema
Estimulando al sistema Toby Melville-Reuters

SARO DÍAZ Así que me dejé de tonterías y me lancé a la calle a comprar. Primero dos libros, el VI tomo de En busca del tiempo perdido (para seguir perdiéndolo) y otro titulado La importancia de vivir, de un tal Lin Yutang (es que a veces me entran dudas). Naturalmente, cada volúmen lo adquirí en una librería distinta para contribuir a mantener ambos negocios. Luego me lo pensé mejor y continué pasando por el resto de las librerías del área metropolitana, comprando un libro en cada una con el único criterio de que no fueran best sellers.

Hacía un mes que remoloneaba ante la idea de ir a la peluquería. Así que, una vez despierto mi sentido de la responsabilidad para con la economía, me decidí. Me lavé el pelo en una peluquería, pagué, salí corriendo para que no se secara del todo y llegué a otra para que me pusieran una mascarilla hidratante; de ahí, de nuevo corriendo, entré en un tercer salón de belleza (¡Ja!) y les pedí que me cortaran las puntas y en una cuarta peluquería me lo secaron y peinaron. Con mi cabeza convertida en un arma contra la crisis, al menos en su aspecto externo (melena morena cada día más entreverada de canas) me puse a efectuar la compra semanal de viandas.

Me agencié las verduras en la Recova de Santa Cruz y la fruta en la de La Laguna. Las latas y paquetes los adquirí en varias ventitas, que me costó bastante encontrar porque apenas quedan, con lo que me tuve que trasladar hasta Tegueste e Icod. En transporte público, aspiro a una Medalla al Mérito Civil. Yla carne y el pescado (con su plomo y sus toxinas dentro) los compré en una gran superficie, que también tienen las pobres derecho a vivir.

Por lo que se refiere al vestido y al calzado, aunque no necesito absolutamente nada, opté por tirar a un contenedor a esta rácana insolidaria que llevo dentro y me hice con un hermoso traje de noche negro de cuello halter y -por supuesto- unos taconazos a juego con un bolsito tipo limosnera, de los que lleva Letizia Ortiz en los actos sociales de La Zarzuela. Ni idea de cuándo y dónde podré ponerme estas prendas porque he elegido una vida estupenda en la que no tengo que disfrazarme casi nunca. Pero ahí están, en mi armario, testigos mudos de mi nueva responsabilidad para con el sistema de consumo en època de crisis.

También he tirado todos los folios de papel que había usado por un lado y que reservaba para reutilizarlos por el otro. Sin embargo, para estimular el negocio de las papelerías, he comprado folios nuevos. No sé si han reparado a estas alturas en lo poco sostenible que resulta esto de consumir para contribuir a paliar la crisis, pero nadie ha dicho que el capitalismo a espuertas lo fuera. Saludos a la pobre Agencia Canaria contra el Cambio Climático.

Ya puesta, he cambiado la alfombra de la sala; he tirado la vajilla que me regaló Juanma Pardellas cuando estrené el zulo y la he renovado. No hacía ninguna falta y me dio pena, era un recuerdo. Pero los recuerdos no estimulan la economía en época de recesión. Es más, llegué a la conclusión de que el bolso verde* que me regaló mi hermano el mes pasado, por Navidad, ya era viejo y lo he cambiado por otro. Bueno, hasta he adquirido un vibrador aprovechando que mi novio de ahora tiene un puntito de eyaculador precoz**.

Pensarán que me he vuelto loca. Yo también lo creo. Es que esto del consumo es como una fiebre, no puedes controlarlo del todo y te va arrastrando hasta hacerte delirar. Estoy considerando la idea de comprarme una madre nueva, sin achaques ni chantajes emocionales. De hecho, mi empresa ha decidido despedirme*** porque le parece intolerable que me pase toda la jornada laboral yendo de tiendas, no se cree una palabra de mi argumento de que estoy contribuyendo a animar la economía, que no es sólo dinero sino un estado de ánimo. Mi banco, por cierto, me ha comunicado que se acabaron los préstamos al consumo porque, claro, para contribuir a salvar el sistema comprando y consumiendo me he endeudado hasta las cejas reclamando adelantos en la nómina y créditos.

Ytodo porque él lo dijo. José Luis Rodríguez Zapatero, lo dijo. Lo dijo en Tengo una pregunta para usted. Que quienes teníamos trabajo fijo no debíamos dejar de consumir. Parece que la economía está en nuestras manos, que es nuestra la responsabilidad de subirle el ánimo (a la economía, Zapatero ya lo tiene bastante arriba). Que hay que tener Confianza.

* El bolso de mi hermano verdaderamente era verde.

** Mi novio no es eyaculador precoz.

*** La empresa aún no me ha echado.

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