El ojo mágico

Condenar la guerra

06.01.2009 | 00:00

Hace más de una semana que los Israelíes empezaron a bombardear Gaza. Han fallecido alrededor de 500 personas, casi todos palestinos. La antevíspera de Reyes empezó el ataque terrestre. La televisión nos ofrece la guerra en tiempo real y nos emite las imágenes mientras comemos los langostinos de Navidad. Los muertos ya no nos sorprenden. Los gritos de los que corren desesperadamente de un lado a otro, tampoco. Niños ensangrentados, madres desesperadas, hombres clamando justicia. ¡Es la guerra! Las cámaras nos muestran el poder destructivo de los misiles con la más moderna tecnología. Israel, que desde 1948 ya tomó más parte del "pastel" del que le correspondía, y que en sucesivas guerras con sus vecinos árabes ha ido apropiándose de franjas de terreno "para su seguridad", se muestra al mundo como "un estado que sólo se defiende de los terroristas". ¿...? ¿Es Hamas un grupo terrorista? ¿O es un pequeño ejército palestino que hace frente al invasor? Porque Palestina, como Líbano y otros países árabes, se siente "invadida" por los hebreos. Aun así, se mire por donde se mire, el estado de Israel está llevando a cabo un genocidio brutal y desmedido. Pero lo que me sorprende, lo que más me llama la atención de toda esta absurda guerra, es la ausencia de condenas por parte de la comunidad internacional, por la Iglesia, por nuestro propio gobierno.
Basta que el todopoderoso EE UU diga: "Israel tiene derecho a su defensa contra el terrorismo", para que toda la Alianza Atlántica baje la cabeza y exclame "sí, wana". Echo de menos alguna declaración de Zapatero, tan dado a la paz y la tolerancia. Me gustaría oír sus palabras de condena, pero no. No se le escucha. Ni a Rajoy, ni a Izquierda Unida, ni catalanes o vascos... Todos parecen mirar para otro lado cuando los cronistas en televisión nos muestran los efectos de las bombas. (Por cierto, ¿no se había suscrito un pacto internacional para acabar con las "bombas racimo"? ¡Pues toma!, en vivo y en directo).
Otro que está presto a condenar asuntos tan serios y discutibles como el aborto, la píldora anticonceptiva o la investigación con células madre, Su Santidad y adláteres, tampoco ha manifestado de forma rotunda una condena a esta guerra cruel. ¿Esto no es matar? ¿O los árabes no se consideran personas, por "infieles"? ¿Volvemos a las Cruzadas?
Ni el presidente electo de los EE UU, Barack Obama, que supuestamente es pacifista, ha sido capaz de condenar esta guerra. Tímidamente parece que apoya a Israel en su cínica "autodefensa". Tal vez esté esperando a recibir el cetro el próximo día 20 y no quiera pasar sobre el todavía presidente Bush.
La ONU, cada día más desprestigiada, y en su nombre el Consejo de Seguridad, no ha conseguido parar este disparate. Ojalá que Nostradamus se equivoque: "cuando los Estados Unidos tengan un presidente negro, se desatará la Tercera Guerra Mundial". Por poco se empieza.

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