El mirón

Los lunes al sol

05.06.2008 | 00:00

María, dijo que se llamaba, pero en seguida corrigió: doña María. Jubilada, añadió, como si estuviera acostumbrada a qué a continuación del nombre le preguntaran en qué trabaja. La reportera de la tele quiso saber qué hacía allí, delante de la sede del PP, y doña María le dijo que lo que todos aquellos que la rodeaban. La rodeaba un círculo de veteranos, más el joven que increpó a Fraga a la entrada y por el que Fraga se interesó llamándole cretino. Uno de los que la rodeaban tenía ganas de hablar en la tele y separó a doña María para contar que él está sin trabajo y que si cambian los valores y principios del PP parado va a seguir. Pero después de unos planos generales en el que los escasos concentrados de este lunes al sol aplaudían quizá a Esperanza Aguirre volvió a parecer doña María. Ella estaba allí, dijo, porque la derecha tiene que seguir siendo la derecha y la izquierda la izquierda. No le preguntaron si escuchaba o no la Cope, pero doña María, sin que viniera a cuento, pidiendo el retorno de María San Gil y Ortega Lara, confesó que nada más abrir los ojos sintoniza la emisora de los obispos. Me fue imposible explicarle nada de lo que estábamos viendo a un amigo italiano que estaba a mi lado, a pesar de que está acostumbrado a la irracionalidad de la política de su país, pero se me ocurrió decirle que esta concentración de desocupados, alentados por unos extremistas, beneficiaba a Mariano Rajoy. El enfrentamiento con Rajoy de aquellos disidentes sin energía, uno de los cuales gritó Arriba España, como simple seña de identificación, situaba al por ahora líder del PP en el lado de la derecha moderada. Pero mientras eso ocurría en la calle, dentro, Juan Costa lo calificaba de incapaz, dicen que con buenas formas, pero con dureza. Giorgio, que así se llama mi amigo extranjero, me preguntó quién es más moderado de los dos, si Rajoy o Costa. Estuve por decirle que ninguno, pero me reprimí por si el recuerdo del pasado reciente de ambos era lo que me llevaba a esa respuesta. Y tuve que confesarle que no sé qué diferencia hay entre uno y otro, más allá de la edad. El italiano simplificó: si la España vieja de la calle se manifestaba contra Rajoy es que estaba a favor de Costa. Pero le conté quién es Fraga, que está a favor de Rajoy y lo abuchean, y Giorgio fue incapaz ya de entender nada. La verdad es que en esta reyerta del PP tiene uno difícil incluso ser maniqueo. Luego escuchamos en la radio al alcalde de Oviedo, tratando casi de imberbe a Costa, y haciendo unas risas con que si se llamaba Jon o Joan para terminar llamándolo Juanín, y no supe cómo explicarle que, a pesar del cachondeo con los nombres y las lenguas, tan chabacano como reaccionario, aquel tipo era de los que apostaban por la teórica renovación. Esta comedia de enredo con mucho de farsa, que podría firmar un escritor surrealista, no puede dejar de contar con el grupo de comparsa de los lunes. Pero animaría mucho el cotarro la inclusión en el coro de un cómico como el alcalde ovetense y la aparición celestial en medio de ellos de Maria San Gil, con unas gaviotas posadas a sus pies, al siervo de Dios Mayor Oreja.

Enlaces recomendados: Premios Cine