El ojo mágico

Prioridades municipales

02.06.2008 | 00:41

Sin duda alguna, en Santa Cruz tenemos un ayuntamiento del diez, un consistorio que se preocupa por el ciudadano, por nuestra calidad de vida, por nuestro estrés, comodidad y sosiego. Los concejales y su jefe velan para que nuestros intereses primen sobre cualquier otra cuestión, y no paran hasta conseguir sus objetivos. En Santa Cruz no hay problemas. Se puede aparcar en cualquier lugar, no hay atascos, los guardias municipales nos saludan con exquisita amabilidad cuando aparcamos en doble fila y nos invitan a café para que nos vayamos pronto y no interrumpamos el tráfico. Los funcionarios del ayuntamiento adivinan, antes de que llegues al mostrador y sólo por tu expresión facial, qué papel vas a buscar; y no hace falta coger número dada la extrema diligencia de aquéllos. A quien no paga los impuestos se les condona la deuda, ya que el Ayuntamiento es consciente de la crisis que tenemos encima y no van a gravar más al pobre santacrucero con pagos directos o indirectos que perjudiquen su paupérrima economía familiar. Se conceden becas, ayudas, subvenciones y cualquier otro dispendio que beneficie al ciudadano. Los vados permanentes van a ser gratuitos a partir de ahora, y cualquier propietario de un bar o cafetería que disponga de un hueco en la acera cerca de su establecimiento podrá colocar mesas y sombrillas para que los usuarios tomen una cervecita al fresco de las tardes. Todo gratis, porque sí. La Unipol pasea por Santa Cruz sin armas y sin porras, velando por nuestra seguridad, indicando amablemente a los changas que se porten bien, porque si no los Reyes les van a traer carbón. Las calles de la capital están siendo asfaltadas una a una, trabajando día y noche, para obtener una ciudad plenamente europea. La Plaza de España es un lugar de encuentro donde las palomas ya no existen, y no dejan sus huellas en los edificios colindantes ni en las estructuras de tan emblemático lugar. El alcalde va al Rastro los domingos por la mañana preguntando a los vendedores cómo les ha ido el día, cotilleando en los diferentes puestos y comprando alguna chuchería para sus familiares. El tráfico en las calles de la ciudad está perfectamente regulado por los semáforos, con una sincronía digna del mejor reloj suizo. No hay indigencia, no hay delincuencia, los comercios de la Zona Centro están a rebosar y la felicidad se extiende sobre Santa Cruz como el manto de la Virgen de Candelaria desde la cumbre a la arena.
¡Qué idílico!, ¿Verdad? ¡Pues no! Nuestros ediles sólo están pendientes del puñetero Carnaval. Acabamos de salir de uno y ya están con el cartel del año que viene. ¿Es que no tienen nada mejor que hacer? Vergüenza da la foto de portada en La Opinión de Tenerife del pasado jueves 29. Vergüenza y rabia. Dicho está.
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