Sólo, en su laberinto

02.06.2008 | 00:00

Ibarretxe se ha quedado sólo, completamente sólo. Su pretensión de ganarse al mundo abertzale, evitando una condena a ETA en ese absurdo de preguntas que quiere plantear a la ciudadanía vasca, no ha colado. La banda le ha respondido despreciando su propuesta. Aún peor, le han equiparado con los socialistas vascos, al asegurar que ni éstos ni el PNV "tienen nada sensato que ofrecer".
Total, después de tanto pelear porque los vascos y las vascas pudieran contestar a sus preguntas, resulta que ahora llega ETA y le compara con Patxi López. Es para amargarse. Porque la conclusión más rápida, casi sin meditar, es la constatación del escaso número de ciudadanos de Euskadi que, de verdad, están preocupados por el famoso referéndum de octubre.
Repasando los grupos con representación en el Parlamento Vasco, salvo el tripartito que conforma el gobierno de Vitoria, el resto no está a favor. Los votos, que con tanta ansia ha buscado Ibarretxe, del Partido Comunista de las Tierras Vascas, parecen más en el aire que nunca, tras el comunicado de ETA. Es impensable que el PCTV vote a favor del referéndum cuando ETA dice que la propuesta del lehendakahari es un "fraude vestido de reforma autonómica". O cuando, sin citarle, acusan de que "algunos podridos por el partidismo, incluso deforman el derecho a decidir". Siguiendo el relato de los hechos, con la oposición de socialistas, populares, abertzales, y la mitad de su partido (que ahora permanece callado porque teme una escisión a las puertas de unas inevitables elecciones anticipadas), el futuro de Ibarretxe es incierto.
La derrota de su segundo plan soberanista en la cámara de Vitoria debería llevarle a no volver a ser el candidato del PNV. Porque ha demostrado, con su obcecación y su falta de cintura política, que no es la persona adecuada para sacar a la sociedad vasca del laberinto en el que él mismo la ha metido sin necesidad alguna y , por el reparto de fuerzas, parece que sin que nadie se lo haya pedido más que sus propias ensoñaciones. ETA, por el contrario, advierte que piensa seguir matando porque el Estado vasco al que aspira, independiente y socialista, no tiene nada que ver con los sueños de Ibarretxe. Si escuchara a los suyos, o a parte de los suyos, y entendiera que el principal problema de los vascos y las vascas es la violencia y los asesinatos, no estaría tan solo.

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