Apuntes históricos (138)

Los alcaldes de Santa Cruz

01.06.2008 | 00:00

Las sesiones municipales del mes de marzo de 1869 no las presidió José Suárez Guerra, sino el alcalde segundo Manuel García Calveras.
Durante este intermedio García Calveras tuvo que ocuparse de asuntos relacionados con el abasto público, tanto de comestibles como los derivados del suministro de agua y, siendo el más urgente el desabastecimiento de carne, propuso pedir al Gobierno licencia para importar reses vivas desde Marruecos para el consumo, estimándose en cinco mil al año las que serían necesarias. En cuanto a las aguas, son varios los concejales que piden que el municipio vuelva a hacerse cargo de su administración, mientras se estudiaba la forma de mejorar el servicio y controlar las concesiones que disfrutaban algunos particulares. Como ejemplo, el caso de Juan Manuel de Foronda, que sin que se recuerde el motivo ni la fecha tenía una concesión de treinta horas de agua al mes para regar un jardín de aclimatación. En abril, será Suárez Guerra el que se ocupe de redactar nuevas bases para la administración de las aguas públicas. No obstante, al llegar el verano se hizo una medición de las aguas de Monte Aguirre de la que se desprendía que en 8 horas de abastecimiento a las fuentes públicas venían a corresponder 13 litros por habitante para una población de 15.000 almas, lo que se consideraba suficiente, según se hacía constar.
También había otros asuntos que reclamaban la atención del consistorio, tales como la terminación del empezado cementerio de Taganana -a pesar de que aquella localidad había pedido su emancipación-, cuyo presupuesto había remitido el alcalde pedáneo, y las reformas que era necesario hacer en el ex convento de San Francisco por la urgencia en trasladar la secretaría del Ayuntamiento a otras dependencias para dejar espacio a la instalación de la Diputación Provincial. Este mismo año se volvió a pedir la cesión del ex convento para casas consistoriales y en mayo el gobernador civil informó que había elevado al Gobierno la solicitud municipal.
El 9 de abril se incorporó a la alcaldía José Suárez Guerra -número 168- y, ante la falta de liquidez, se vio forzado de inmediato a tomar una medida muy poco popular, como fue la de revisar a la baja las nóminas de los empleados municipales, por la que se vieron afectadas las secciones de Beneficencia, Bomberos, Guardias Municipales, Serenos, Jardineros, Faroleros, Guardas de montes, Carnicería, Cortantes y Depositaría. Como puede verse, pocos se salvaron del reajuste. La falta de fondos impedía cumplir con las obligaciones contraídas, como era el pago de suministro de materiales a la firma Ghirlanda Hnos., entre los que se encontraban los nuevos faroles para la plaza del Príncipe, por lo que se le comenzó a abonar el 6 por ciento de interés sobre los 1.266,847 escudos a que ascendía la cuenta.
En este escenario de precariedad, se acercaban las fiestas de la Cruz sin que existiera presupuesto para ellas. Se trató de darles la mayor solemnidad posible recurriendo a programar actos que no representaran grandes desembolsos. Se invitó a entidades y corporaciones civiles y militares, a las que se añadieron las Hermandades, y se decidió, como número de los festejos, poner el nombre de Ruiz de Padrón a la llamada Calle Nueva, hecha sobre el barranquillo de San Francisco. Allí acudió la Corporación con maceros para homenajear al ilustre cura gomero y, como no se disponía de azulejos para nominarla, provisionalmente se puso una tabla con su nombre.
El gobernador civil, ajeno a estos problemas, pidió ayuda municipal para las obras del ramal de la carretera de tercer orden desde la ciudad a la carretera del Sur, a lo que contestó el Ayuntamiento que estaba dispuesto a colaborar con lo que pudiese y cuando pudiese. El presupuesto municipal para el ejercicio 1969-70 apenas alcanzaba los 52.000 escudos.
La atarjea que traía las aguas públicas precisaba de una seria reparación para evitar las pérdidas, pero al no disponerse de dinero para sufragarla, el concejal Juan Pedro Carta propuso gravar con algún arbitrio los materiales de construcción, lo que se consultó con la Intervención de Puertos Francos. Sólo se autorizó un pequeño arbitrio sobre la importación de madera para la construcción, que se estimaba podía producir unos 2.000 escudos al año. No era suficiente, pero mejor era esto que nada. De todas formas, mal vería el alcalde del agua Nicolás Afonso la solución del problema, cuando en junio presentó la renuncia a su cargo. Por otra parte, la Sociedad de Pozos Artesianos, uno de los copartícipes de las aguas de Aguirre, reclamaba el importe de las de su propiedad que el ayuntamiento había tomado meses atrás por ser insuficientes las municipales, pero se le hizo ver que según el reglamento de aguas eran de absoluta preferencia las fuentes públicas y los aljibes, por lo que su único derecho era que se le pagara el agua tomada a razón de 0,800 escudos por hora, que era el precio a que se vendía a los particulares.
No sólo del día a día había que ocuparse y también, en los turbulentos momentos que se vivían, las cuestiones políticas recababan la atención de los ediles. En mayo un grupo de seis concejales proponen pedir a las Cortes Constituyentes que la Nación se constituya en República Federal y cuando el domingo 27 de junio dispone el gobernador civil que se promulgue la Constitución, los republicanos se echan a la calle en manifestación encabezada por Bernabé Rodríguez Pastrana como presidente del Comité. Igual que él, fueron demócratas que pasaron a ser republicanos, entre otros, Emilio Serra, Patricio L. de La Guardia, Darío Cullen, Gumersindo Robayna y Miguel Villalba Hervás. Se acerca la conmemoración del 25 de Julio y Patricio L. de La Guardia propone que sean los "Voluntarios de la Libertad" los que escolten al Pendón, aunque finalmente lo hará la tropa regular. El capitán general denegó la autorización para que se entregaran cañones a los "Voluntarios" y, considerándolo una inadmisible demostración de desconfianza, el 9 de agosto la Corporación en pleno acordó presentar su dimisión ante la Diputación Provincial.

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