27 de febrero de 2017
27.02.2017

Salud dental

La educación sanitaria es el pilar más importante para evitar futuras enfermedades periodontales

27.02.2017 | 11:11
La enfermedad periodontal, además de provocar la pérdida de dientes, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes.

La salud bucodental tiene una estrecha relación con la salud general del organismo puesto que la boca refleja indicios y síntomas de salud y de enfermedad, hasta el punto de que algunas patologías que afectan al organismo en su conjunto pueden tener su primera manifestación en la cavidad oral. Además, en la boca se pueden ver algunas lesiones que pueden alertar sobre carencias vitamínicas, falta de minerales o estados nutricionales deficitarios. Por estos motivos, la salud bucal es importante y está relacionada con la salud y el bienestar general de las personas.

En la boca están presentes varias bacterias, incluyendo aquellas relacionadas con las caries dentales, con las enfermedades periodontales y con enfermedades sistémicas que afectan a la salud general. Estas bacterias, por lo general, se mantienen bajo control con una buena higiene bucal, como el cepillado y el uso hilo dental diarios. Sin embargo, cuando las bacterias perjudiciales crecen fuera de control pueden ocasionar infecciones en las encías y, de esta manera, convertirse la cavidad oral en una vía de entrada de esta infecciones al torrente sanguíneo.

Un ejemplo clásico sobre la repercusión de la salud oral sobre la salud general es la enfermedad periodontal ya que, además de provocar la pérdida de dientes, también aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Uno de los principales motivos por los que resulta muy importante visitar periódicamente al dentista es que, como parte de su exploración rutinaria, los profesionales pueden detectar anomalías, signos o síntomas de desarrollo de lesiones malignas en la boca y, así, avisar sobre problemas de salud como pueden ser, infecciones y llagas bucales, enfermedades periodontales (de las encías), caries, pérdida de dientes, cáncer de boca o de garganta y otras enfermedades y trastornos que limitan en la persona afectada la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, al tiempo que repercuten en su bienestar psicosocial.

Enfermedades bucodentales


Las enfermedades bucodentales más frecuentes son la caries, las afecciones periodontales (de las encías), el cáncer de boca, las enfermedades infecciosas bucodentales, los traumatismos físicos y las lesiones congénitas.

En términos mundiales, entre el 60% y el 90% de los niños en edad escolar y cerca del 100% de los adultos tienen caries dental, a menudo acompañada de dolor o sensación de molestia.

Las enfermedades periodontales graves, que pueden desembocar en la pérdida de dientes, afectan a un 15%-20% de los adultos de edad media (35-44 años).

La caries y las enfermedades periodontales son las principales causantes de la pérdida de dientes. La pérdida total de la dentadura es un fenómeno bastante generalizado que afecta sobre todo a las personas mayores. De este modo, alrededor del 30% de la población mundial con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años no tiene dientes naturales.

Por otra parte, la incidencia del cáncer de boca oscila en la mayoría de los países entre 1 y 10 casos por cada 100 000 habitantes. Su prevalencia es relativamente mayor en los hombres, las personas mayores y las personas con bajo nivel educativo y escasos ingresos. En este caso, el tabaco y el alcohol son dos de los principales factores causales.

En el caso de las personas VIH-positivas, casi la mitad sufre infecciones orales fúngicas, bacterianas o víricas, que suelen aparecer al principio de la infección por VIH.

A nivel mundial, entre el 16% y el 40% de los niños con entre 6 y 12 años padecen traumatismos bucodentales debidos a la falta de seguridad en los parques infantiles y escuelas, los accidentes de tránsito y los actos de violencia.

Además, aproximadamente uno de cada 500 a 700 recién nacidos presentan defectos congénitos, tales como labio leporino o paladar hendido. Esta proporción varía considerablemente dependiendo del grupo étnico y de la zona geográfica de que se trate.

Las enfermedades bucodentales presentan factores de riesgo relacionados, entre otros, con la mala salud, el tabaquismo y el consumo nocivo de alcohol, factores que comparten con las cuatro enfermedades crónicas más importantes: las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes. En este sentido, las afecciones bucodentales a menudo están asociadas a enfermedades crónicas. La mala higiene de la boca también constituye un factor de riesgo para el padecimiento de enfermedades bucodentales.

La prevalencia de estas enfermedades varía dependiendo de la región geográfica de que se trate y de la disponibilidad y accesibilidad de servicios de salud bucodental. Además estas patologías están aumentando en los países de ingresos bajos y medianos. En todos los países, la carga de morbilidad por esta causa es considerablemente mayor en las poblaciones pobres y desfavorecidas.

Prevención y tratamiento


La educación sanitaria es el pilar más importante en la prevención de la caries dental. Esta educación debe comenzar desde las primeras edades porque concienciar a los niños de la gran importancia que tiene el cuidado dental para su salud ayudará a que, cuando sean adultos, continúen cuidando su boca y la de sus futuros hijos. En la mayoría de los casos, los malos hábitos de salud oral están causados por la falta de información.

La carga de enfermedades bucodentales y otras afecciones crónicas puede reducirse atajando los factores de riesgo comunes. De este modo, la reducción de la ingesta de azúcares y una alimentación bien equilibrada resulta fundamental para prevenir la caries dental y la pérdida prematura de dientes. Además, el consumo de frutas y verduras protege contra el cáncer de la cavidad bucal. Dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol disminuye el riesgo de cánceres de la cavidad bucal, periodontopatías y pérdida de dientes.

La desmineralización del esmalte se produce por la existencia de un medio ácido tras la ingesta. El cepillado dental tras las ingestas, elimina la placa dental, equilibra el pH bucal y elimina los restos alimenticios. Por ester motivo, los especialistas recomiendan cepillarse los dientes tras cada ingesta y, si no es posible, hacerlo tras las principales ingestas, tres veces al día.

El uso de hilo dental es un complemento perfecto al cepillado dental para eliminar los restos alimenticios que quedan entre los dientes. La utilización de este método sería recomendable tras las grandes ingestas pero como mínimo será aceptable su utilización por las noches. Los cepillos interdentales también se utilizan para eliminar los restos alimenticios, pueden llegar por su diseño donde el cepillo normal no puede entrar.

Medidas sobre la dieta


El tipo de dieta influye considerablemente en la producción de caries y para que los dientes estén fuertes es importante seguir una buena alimentación. Así, una dieta sin exceso de hidratos de carbono refinados, azúcar, y que contenga vitaminas y minerales, sobre todo calcio, es la más aconsejable para mantener una boca sana. Por tanto, es recomendable no abusar de alimentos ricos en azúcar como dulces, bollería, caramelos y bebidas azucaradas, procurando reducir la frecuencia del consumo de estos alimentos y que se tomen solo durante las comidas. Los alimentos más ricos en vitaminas, minerales y calcio, son los lácteos, verduras y frutas frescas.

Además, resulta conveniente evitar comer entre horas, ya que los restos de alimentos permanecen entre los dientes hasta que se cepillan, favoreciendo así la aparición de caries. Disminuir el consumo de azúcares y una dieta equilibrada ayuda a disminuir el riesgo de sufrir caries. Además de reducir la toma de refrescos azucarados, el cambio de zumos concentrados por zumos naturales son otras medidas recomendables.

El uso del flúor también previene la aparición de la caries interfiriendo en el metabolismo de las bacterias reduciendo su papel patógeno. La presencia de flúor facilita la incorporación de calcio a los tejidos duros del diente y a su remineralización.

Existen diversas presentaciones comerciales de flúor desde las pastas dentríficas, colutorios, geles, pastillas o barnices. Algunas de estas presentaciones son de uso profesional y se administran bajo la supervisión de un odontólogo en consulta.

En cualquier caso, el especialista es quién debe transmitir y reforzar la educación sanitaria con respecto a la boca, guiar en las técnicas de cepillado y en el uso del hilo dental, así como reforzar actitudes positivas en la dieta e higiene dental. De este modo, el otontólogo podrá hacer un seguimiento sobre la salud de nuestra boca desde que somos niños, actuando cuando sea necesario para corregir situaciones que hagan peligrar esta salud.

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