La medalla de Tenerife

Sergio Rodríguez se juega hoy, contra Australia la única opción de podio para el deporte chicharrero

21.08.2016 | 04:57
La medalla de Tenerife

Otra vez Sergio. Todas las otras opciones de medalla del deporte tinerfeño se evaporaron en los días previos y la isla del Teide vuelve a encomendarse al talento del Chacho para salir de Río al menos con un podio. Fue justamente el talentoso base lagunero quien inauguró para Tenerife la nómina de metales hace cuatro años y este mediodía (Carioca Arena, 15:30 horas) aspira a repetir éxito, aunque con otro color. La derrota ante el Dream Team aún escuece y las posibilidades de conquistar el tercer escalafón del podio dependen de que los españoles se hayan repuesto del duro golpe del viernes.

Nunca antes vieron tan asequible al conjunto americano, si bien la distancia en el marcador no fue tan exigua como en la final de 2012. En realidad, los de Scariolo no atisbaron en ningún momento la opción real de dar caza al equipo de las barras y estrellas, que cerró el duelo con demasiada comodidad. Horas después fue Serbia quien hizo los deberes y se apuntó a la pugna por el oro, así que será Australia quien discuta a España el sueño de mantenerse en el top 3.

Casi todos los focos han sido para el baloncesto en estos últimos días de Juegos. No en vano, ayer todas las miradas apuntaron a la selección femenina en su intento por derribar al otro Dream Team, una misión casi imposible al tiempo que un enorme disfrute para las de Lucas Mondelo, el gran artífice del éxito español. Sus jugadoras han llegado tan lejos como jamás imaginaron y además lo han hecho con un juego de altura. El mundo les mira con admiración y el baloncesto brinda por ellas. Han sido, sin discusión, una de las mejores noticias antes de que expiren los Juegos de Río. Será en apenas unas horas cuando el alcalde de la Ciudade Maravilhosa ceda el testigo del olimpismo a Tokio, que aspira a organizar los de 2020 a su estilo, de manera distinta y con una marcada impronta tecnológica. Ahora bien, hasta que a los japoneses se les entregue la bandera de los cinco aros aún hay opciones para contabilizar más medallas. Ayer el piragüismo volvió a ser la gran esperanza nacional. Es un deporte que no falla y así lo han validado los registros pluscuamperfectos del dueto del K-2, Maialen y Marcus. Todos ellos fueron oros de sus respectivas pruebas e hicieron levitar a España tanto como nunca imaginó en el medallero mundial. Hasta la anfitriona Brasil aparecía por debajo ayer cuando se abrió el día y Lagoa vivió el enésimo reto de un tipo ejemplar, Saúl Craviotto, que trató de volar hacia su cuarto podio olímpico. Ya solo su esfuerzo por estar en la final merecía un premio superlativo. Lo mismo que la longevidad de Beitia, que estiró hasta ayer su carrera deportiva para citarse con el único título que le faltaba.

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