Voley playa

Dani Wood, el genio a la sombra

El entrenador tinerfeño es uno de los grandes culpables de la enorme progresión que vienen experimentando en estos años Lili Fernández Steiner y Elsa Baquerizo

08.08.2016 | 11:11
Dani Wood, en medio de Lili Fernández Steiner (i) y Elsa Baquerizo.

"Cada punto es un minipartido"

  • El arranque de Lili y Elsa en Río no pudo ser más positivo gracias a su triunfo por 2-0 ante Argentina. "Había muchos nervios y ganas de hacerlo bien, pero les insistí que el objetivo era disfrutar de cada momento en el campo y desplegar su juego, y así hicieron", apunta Dani sobre el choque del sábado, en el que vio a las suyas "bastante solidas, incluso con una situación adversa de 6-1 en el segundo set en la que fueron capaces de mantener la calma y remontar". Un triunfo que supone un gran paso hacia la siguiente, aunque Wood prefiere ir con pies de plomo. "Nuestro grupo es muy complicado, ya que los tres equipos a los que nos medimos son Top 10 mundiales", entre ellos su adversario de hoy, la pareja de la República Checa, "la actual subcampeona de Europa". "Este partido será muy duro, por lo que debemos trabajar punto a punto, que cada punto sea un mini partido, pelearlo desde el primero hasta el último", cuenta Dani. Ante Argentina, la táctica funcionó. C. G.

Cuando Dani Wood (25/03/1974) vivió su primer contacto con el voleibol, de la mano del CV Cuesta Piedra, tenía ya 18 años. Escaso recorrido para intentar hacerse un nombre en este deporte pese a que sus notables condiciones físicas le permitieron destacar muy pronto. Más en la playa que sobre el parqué. Aunque de nuevo sus obligaciones académicas en Madrid le limitaron su progresión, tanto le había enganchado la arena que este tinerfeño -de madre estadounidense- siguió ligado al mundo del voley.

Una relación que dejó de lado el parentesco de jugador para comenzar un idilio como técnico, faceta en la que de nuevo Dani hizo más fuerte su vinculación y facilidad para entenderse con el voley playa. Tanto que en apenas un par de años Sixto Jiménez, el boss del CETD de Arona -un Centro de Alto Rendimiento de voley playa; casi como la Meca a nivel nacional-, lo reclutó para sus filas y adiestrar a las futuras promesas.

En sus manos, como lo habían hecho ya muchos y muchas, cayó, allá por 2005, la alicantina Lili Fernández Steiner; y más tarde, en 2007, Elsa Baquerizo. Los tres hicieron migas y generaron una química cada vez mayor. Quizá por esas vibraciones que se percibían sobre la rubia arena de Los Cristianos, Dani, Lili y Elsa se lanzaron al vacío y dejaron su nido para buscar cotas mayores. "Las medio engañé para ser profesionales", reconoce Wood sobre unos inicios que resultaron muy complicados. "Al comienzo sus padres y yo les prestábamos dinero a ellas para los viajes, unas cantidades que se recuperaban con los buenos resultados en los torneos. Era como una inversión", cuenta el tinerfeño.

Pero superado el peaje inicial, todo comenzó a ir ya sobre ruedas. "Conseguimos un patrocinador, lo que nos permitió hacerlo todo de una manera más profesional y empezar a crecer", recuerda, para valorar especialmente que "solo con tres años en el circuito logramos meternos en los Juegos de Londres". Y ahí alcanzaron la novena plaza. "Fue nuestra primera vez, pero ahora venimos con otro rodaje distinto, sobre todo porque en estos cuatro años ya hemos logrado medallas en los Grand Slam y en los Open de nivel mundial", añade en un claro signo de confianza. "Se ven con posibilidad de ganarle a cualquiera", apostilla después de haber realizado en julio una concentración previa en Tenerife, en la misma playa donde comenzó todo.

Y argumentos no le faltan a Wood para pensar que sus pupilas pueden hacer algo grande sobre la arena de Copacabana. Primero basándose en los resultados de 2016, como la plata en el Open de Sochi, o el bronce en Cincinnati. "En febrero no buscábamos ningún objetivo competitivo, pero desde abril no hemos bajado de los 10 primeros puestos", explica Dani sobre una regularidad que mete a las suyas, de momento, en la "final del World Tour". A los fríos datos el técnico tinerfeño añade otros aspectos como el físico y el emocional. "La preparación ha ido encaminada a que el pico de forma llegara ahora", explica sobre lo primero. En lo mental sí sabe Dani que no se puede descuidar el más mínimo detalle. "No hay presión de ganar medalla pero sí por hacerlo bien, tienen claro que si les ganan es porque son mejores que ellas, pero hay que saber gestionar el estrés y la tensión que generan unos Juegos ", asevera. Si Dani, como un genio a la sombra, lejos de la pegajosa arena, logra que Lili y Elsa conjunte todos estos elementos, España tiene licencia para soñar en Río.

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