Crisis en el PSOE

El adiós de Sánchez no garantiza la gobernabilidad

- La decisión de abstenerse o no dependerá del Comité Federal
- Si el 31 de octube no hay Gobierno, se convocarán automáticamente nuevas elecciones
- Javier Fernández, presidente de la gestora, asegura que las únicas opciones son PP o terceras elecciones
- El miembro de la gestora y ex presidente balear Francesc Antich dice que reconsiderar el 'no' a Rajoy lo debe decidir la militancia

03.10.2016 | 09:04

La batalla feroz desatada en el PSOE en los últimos días ha concluido con la derrota de Pedro Sánchez, que ha presentado su dimisión dejando al partido hecho trizas y en manos de una gestora, dirigida por el presidente asturiano, Javier Fernández, que deberá reconducir la división  en el partido y analizar cual es el papel del PSOE en una hipotética segunda investidura de Rajoy, aunque la decisión de abstenerse o no es del Comité Federal.

Sánchez no tuvo más remedio que tirar la toalla y arrastrar a su ejecutiva en funciones después de que el Comité Federal, en una convulsa reunión, rechazara, por 132 votos en contra, frente a 107, su propuesta de celebrar primarias en octubre y el congreso en noviembre.

Pocos minutos después del triunfo de los críticos, Sánchez anunciaba su decisión ante el máximo órgano, mostrando su "orgullo" por pertenecer al PSOE y apelando a la unidad ante el cisma en el que queda.



La gestora que releva a la Ejecutiva saliente la va a dirigir Javier Fernández, una de las personas más respetadas en el partido por su trayectoria institucional y en el partido.

La nueva ejecutiva, cuyo mandato será hasta que se celebre un congreso extraordinario aún sin fecha, tiene también como tarea inmediata reestructurar la dirección del grupo parlamentario en el Congreso y en el Senado y evitar que se vea afectado por la división orgánica.

A la espera de concretarse cuándo celebrará su primera reunión, la gestora deberá ponerse desde el primer día a fijar la hoja de ruta ante las cuatro semanas decisivas que hay por delante en las que se tiene que resolver la incógnita de si hay gobierno o elecciones.

La decisión de abstenerse o no ante Rajoy no es competencia de la gestora, sino del Comité Federal, que es el acuerda en última instancia las decisiones sobre pactos y posicionamientos ante una investidura.

 


Preguntado hoy por una posible abstención, Ximo Puig ha defendido que el planteamiento inicial es el mismo que decidió anteriormente el Comité Federal, "de rechazo a las políticas que ha hecho la derecha e intentar que haya más pronto que tarde condiciones para gobiernos progresistas".



"Creo que el PP no ha hecho nada para obtener la confianza del PSOE. No podemos ni conformar un gobierno de coalición ni ayudar a su instauración en el poder", ha resaltado y ha instado a "mirar hacia adelante, unir el conjunto del pueblo progresista y repensar cómo ser más útiles para la sociedad, ahora y en el futuro".

Por su parte, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha insistido hoy en que lo ocurrido ayer en el Comité Federal del PSOE fue un "error" y ha remarcado que este órgano del partido continúa teniendo el mandato de "no contribuir ni con su voto ni con su abstención a un gobierno del PP".

Por su parte, el expresidente socialista balear Francesc Antich, miembro de la gestora que dirige el PSOE tras la dimisión de Pedro Sánchez, ha asegurado hoy que defenderá en ese órgano que se tiene que consultar a la militancia si se quiere cambiar el mandato del Comité Federal de rechazar la investidura de Mariano Rajoy.

"Hay un acuerdo muy claro por parte del Comité Federal que ha dicho que 'no' a un Gobierno del señor Rajoy (...) si eso se tiene que cambiar (...) se tendría que escuchar a la militancia", ha declarado esta mañana Antich a su regreso a Mallorca tras participar ayer en la reunión del Comité Federal del PSOE, por la que ha pedido "disculpas tanto a los ciudadanos como a los militantes".

Tras la convulsa reunión de ayer, sábado, el máximo órgano volverá a reunirse, previsiblemente, en la segunda mitad de este mes para tomar una decisión que se antoja clave para el devenir del PSOE, especialmente, ante la división en dos que hay en sus filas.

Cerrada la puerta a intentar un gobierno alternativo, como fue el empeño de Sánchez, son pocas las alternativas que restan. Javier Fernández no ha defendido, de forma expresa, la abstención a Rajoy, si bien el pasado viernes aseguró que las únicas opciones son que gobierne el PP al ser la lista más votada o ir a unas terceras elecciones.

Esta postura está en sintonía con la de otros dirigentes territoriales, como la andaluza Susana Díaz, para quien al PSOE no le queda otro remedio que estar en la oposición con 85 escaños.


Rajoy y Susana Díaz, reunidos en Moncloa en 2015. FOTO: EFE

Entre las primeras decisiones que se espera que tome la gestora es la reordenación de las direcciones de los grupos parlamentarios. El portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, y en el Senado, Óscar López, han sido leales a Sánchez hasta el final y firmes partidarios del no a Rajoy, por lo que se da por hecho su relevo.

En el Congreso, todas las miradas apuntan a Eduardo Madina para que asuma la portavocía. Madina aseguró el pasado viernes que trabajará para que los diputados socialistas sigan unidos y aislarles de los problemas orgánicos con el fin de que el grupo "se comporte como una unidad" en su estrategia y en las votaciones.

Por el momento, Sánchez ha dimitido de secretario general, pero sigue en su escaño, si bien cederá el cargo de presidente del grupo parlamentario.

Entre quienes podrían optar a este puesto está el diputado sevillano y exsecretario de Política Federal, Antonio Pradas, quien llevó a Ferraz el pasado miércoles las firmas de los miembros críticos de la Ejecutiva que dimitieron.

Fernández cuenta con el aval de ser un referente moral del partido, aunque su inclinación por el bloque de los detractores del exlíder del PSOE ha provocado distanciamiento con otros dirigentes territoriales.

No menor será el reto de recomponer la relación y de restaurar la confianza entre los militantes, que también se han partido por la mitad por el debate entre el no a Rajoy o apostar por otra estrategia.

Plazos

El plazo para dilucidar si habrá gobierno o no es el 31 de octubre, ya que esa es la fecha en la que, en caso de no haber logrado nadie su investidura, se convocarán automáticamente las terceras elecciones. Por tanto, son 30 los días que restan hasta entonces, pero la gestora tendrá que haber tomado su decisión antes, ya que apurar el plazo haría imposible una investidura.

El Rey debería celebrar una ronda de consultas con los representantes de los partidos para conocer si hay posibilidades de que un candidato ( Rajoy es ya el único con opciones) pueda superar la investidura y encargarle que lo intente.

No es previsible que la primera semana de octubre pueda celebrarse esa ronda porque el PSOE ha de determinar ahora sus plazos para adoptar una decisión. Por tanto, al menos hasta la segunda semana de octubre no parece fácil que Felipe VI llame a la Zarzuela a los líderes, y en esa semana se celebra el miércoles 12 la Fiesta Nacional.

En la primera jornada del debate de investidura se conocerían los planes del candidato y en la segunda se votaría. Si no consigue la mayoría absoluta, se volvería a votar 48 horas después y ya bastaría una mayoría simple. Eso es lo que tendría que ocurrir como máximo el 31 de octubre para evitar las terceras elecciones.

La otra tarea será conducir al partido a un congreso extraordinario para elegir a la nueva dirección y ratificar al secretario general que sea elegido antes en primarias entre la militancia.

Al contrario de lo que quería Sánchez, la asamblea federal se celebrará una vez que se forme gobierno con el fin de atender primero a los problemas del país, antes de los del partido, como han hecho hincapié los críticos en los últimos días.

El Comité Federal del PSOE más decisivo que se recuerda se ha desarrollado en un clima de máxima expectación y tensión en la calle, donde los gritos, insultos y proclamas exaltadas se han sucedido durante todo el día.



Dentro del edificio se intentaba, entretanto, negociar cada cuestión formal, pero la falta de acuerdo entre las partes y los continuos recesos no solo impedían el debate, sino también dirimir qué se votaba, cómo se votaba y quién podía votar, mientras que partidarios de Sánchez y miembros del sector crítico se acusaban mutuamente de no querer medirse en una votación.

Tras seis horas de discusión, el sector crítico estallaba a última hora de la tarde tras la decisión "unilateral" de los afines a Sánchez -a través de su mayoría en la mesa-, de votar de forma secreta y comenzaban a recoger firmas para presentar una moción de censura y desalojarle del cargo.

Una vez que las partes se había puesto de acuerdo con la ejecutiva en funciones en que lo que se sometiera a votación fuera el plan de Pedro Sánchez de celebrar primarias el 23 de octubre y congreso extraordinario a mediados de noviembre, los críticos exigían que la votación fuera nominal, no secreta, por lo que se negaron a participar y la votación tuvo que interrumpirse.

Al filo de las ocho, Sánchez aceptó que la votación fuera nominal. Para entonces, algunos miembros del comité, entre ellos, el representante de Izquierda Socialista Juan Antonio Pérez Tapias, habían salido por la puerta de Ferraz dando el partido por roto.




Miembros de la gestora

El Comité Federal del PSOE ha aprobado por asentimiento que una comisión gestora se haga cargo del partido tras la dimisión del hasta ahora secretario general, Pedro Sánchez, y hasta la celebración de un congreso extraordinario, han informado fuentes socialistas.


La gestora del PSOE. En primera fila, de izquierda a derecha, Javier Fernández (Asturias), y los vocales, Mario Jiménez Díaz (Andalucía), María Jesús Serrano Jiménez (Andalucía), Ascensión Godoy (Extremadura), José Enrique Muñoz Lladró (Valencia); y abajo, María Dolores Padrón Rodríguez (Canarias), Ricardo Cortés Lastra (Cantabria), Soraya Vega Prieto (Extremadura), Francesc Antich Oliver (Baleares), y Francisco Ocón Pascual (La Rioja). EFE/Archivo

La decisión de nombrar una gestora, que va a estar encabezada por el presidente asturiano, se ha adoptado después de 16 horas de reunión del Comité Federal, con solo un voto en contra y una abstención.

Entre los nueve vocales, la figura más destacada del órgano ejecutivo es el portavoz del PSOE en el Parlamento andaluz, Mario Jiménez, hombre de confianza de la presidenta de la Junta, Susana Díaz.

Los socialistas andaluces han situado a una segunda integrante en la gestora, la diputada por Córdoba y exconsejera de la Junta María Jesús Serrano. Extremadura también cuenta con dos representantes Ascensión Godoy y Soraya Vega.

El resto de vocales son José Enrique Muñoz Lladró (Valencia); Dolores Padrón (Canarias); Francesc Antich (Baleares); Francisco Ocón (La Rioja) y Ricardo Cortés (Cantabria), éstas tres últimas federaciones más próximas al sector que ha apoyado a Sánchez.
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