Atentado de los talibanes en la capital de Afganistán

12 horas de pánico en la Embajada

Dos de los policías que sobrevivieron al atentado a la delegación española en Kabul relatan cómo sucedió el ataque

13.12.2015 | 09:51
Tropas afganas se posicionan frente a la embajada española atacada en Kabul.

Un chalé por delegación en Bagdad

  • La embajada española en la capital iraquí está instalada en un chalé alquilado a un paisano. La manzana en la que se ubica el inmueble, en el barrio de Al-Mansour, está compartida con otras residencias y también por la delegación de Alemania. Para acceder a ella hay dos entradas tras unas puertas de chapa y una serpenteante calle. Es un barrio sunní, fuera de la green zone, es decir fuera de la zona de seguridad en la que está prohibida la circulación de vehículos y cuyos accesos son controlados por agentes de la policía local. Además, y según han revelado a este periódico varios policías nacionales que han estado trabajando en dicha embajada, las instalaciones no cuentan con todas las medidas de seguridad que serían recomendables para una delegación instalada en un país con conflicto armado. "Por ejemplo, carece de un búnker", destaca. Según han relatado a la opinión de tenerife "hace meses se ha notado un aumento considerable en la escalada de tensión en el país, debido al avance del Daesh, lo que ha repercutido en el incremento de los atentados perpetrados en Bagdad". Este agente destaca que durante su misión, en tan solo cuatro meses se registraron 792 atentados con 1.629 muertos y 3.980 heridos. A estas cifras habría que añadirse los 92 lanzamientos de proyectiles tipo mortero que sobrevolaron la ciudad. Unos de estos agentes señala que no quiere revelar cuestiones que pudieran poner en peligro las misiones actuales o futuras de la embajada en Bagdad, pero las medidas de seguridad deberían de la delegación deberían revisarse, así como realizar un exhaustivo control al personal local contratado para las labores de seguridad del perímetro y en los accesos de los arcos de seguridad. "Algunas de estas personas, ni siquiera saben leer por lo que se han producido situaciones de cierto riesgo en relación a las documentaciones que deben entregarse en el acceso a la instalación. También se ha detectado que algunos de los contratados eran personas afines a terroristas".

"Estamos bien, pero han sido doce horas de ráfagas, asaltos y granadas sobre nuestras cabezas. Los talibanes han perpetrado un ataque directo contra la embajada; han hecho explotar en la puerta un coche bomba que ha arrasado media manzana y han entrado luego disparando. (...) Nos han sacado a las 06:30 de la mañana -hora de Kabul- los estadounidenses y un equipo swat noruego".

Este es parte del mensaje que envió a compañeros y familias uno de los policías nacionales que sobrevivieron al atentado terrorista perpetrado el pasado viernes contra la embajada española en la capital afgana, Kabul. En el ataque murieron dos de sus compañeros, el agente Isidro Gabino San Martín y el subinspector Jorge García Tudela. Aunque su cuerpo no sería encontrado hasta después de que cesara el ataque, la primera víctima mortal del atentado fue el subinspector, a quien le alcanzó de lleno la explosión de un coche bomba que hizo detonar un terrorista suicida. Tras la brutal deflagración, varios terroristas entraron en la embajada disparando sus fusiles e Isidro Gabino cayó en la refriega, probablemente alcanzado por un proyectil disparado por terroristas apostados en la azotea de la casa de invitados.

Tras la explosión del coche bomba en la misma puerta de la embajada, la mayor parte de los policías se refugiaron en el búnker "de la planta 0". Según relata el agente en su mensaje "al oír las primeras ráfagas desde el búnker donde están nuestras habitaciones, cogimos las armas y cerramos la puerta. La otra puerta de escape quedó dañada por la onda expansiva y no la podíamos cerrar. Así que como no era seguro el sitio, Gabi salió con otro compañero a ver si encontraba al Subi (García Tudela), porque no nos contestaba". El policía que salió del búnker con Gabi en busca del subinspector relata en otro mensaje que "a Gabi le dispararon a cinco metros de mi y yo estoy vivo porque me parapeté y salí corriendo". "A Gabi le dieron desde la azotea donde se habían colocado (los terroristas) para disparar a todo el que vieran", señala para concluir que "todo está arrasado". "Fue un ataque calculado, entró el coche bomba y al minuto los terroristas asaltaron la embajada". "No ha sido un ataque a la casa de invitados, ni han sido muertes colaterales".

Los agentes escribieron luego: "Volvemos a España, ahora estamos en una base militar en Kaia norte. Ha sido la peor noche de nuestras vidas, 12 horas esperando a que nos entraran a matar". "Lo que hemos vivido aquí es culpa de mucha gente, la embajada estaba aislada en la peor zona de la ciudad y sin seguridad", concluye.

Cuatro horas después de que se iniciara el ataque y muchas horas antes de que se diera por finalizado, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, declaraba que "la embajada española no había sido el objetivo del atentado terrorista" y que el policía que había sido evacuado "no presentaba heridas de extrema gravedad". Añadía que el resto de los agentes habían "sido liberados", algo que no ocurriría hasta muchas horas después. Ayer, el Gobierno ya admitía que había sido un "ataque terrorista con dos españoles muertos", sin embargo, señaló que "no descartaba ninguna hipótesis" sobre sus autores y objetivos, por lo que mantiene abierta la investigación para esclarecer lo ocurrido.

"Estamos ante un ataque terrorista en el que han fallecido dos ciudadanos españoles y en el que nuestros intereses han sufrido graves daños. Es, por tanto, un ataque contra España y contra su colaboración en la consolidación de la democracia en Afganistán", indicó el Ministerio de la Presidencia.

La gestión de la información hecha por el Ejecutivo central ha levantado ampollas entre muchos de los agentes que han estado trabajando en las embajadas españolas situadas en países en conflicto, pero también entre varias organizaciones sindicales de la Policía Nacional que acusan de "falta de transparencia" en la información.

Agentes que han trabajado en las embajadas de Kabul, Bagdad o Islamabad cuestionan las medidas de seguridad de las delegaciones de estas tres embajadas y de las que sí disponen las de otros países.

"Son inmuebles que están a menor altura que los edificios de su alrededor con lo que un ataque desde las azoteas es plenamente factible", como ocurrió el pasado viernes en Kabul. "Arcos de seguridad que no funcionan, puertas de chapa con apertura a distancia, pero cuyo motor no funciona desde hace tiempo y que tienen que ser abiertas por los propios agentes apoyando sus espaldas contra la verja mientras apuntan el arma en todas direcciones ante la posibilidad de un ataque. "Sabemos los riesgos que corremos y aceptamos las misiones, pero deben adoptarse más medidas de seguridad", concluye.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine