Caso Nóos

Castro archiva la pieza sobre el hácker del caso Nóos

Ha decretado el sobreseimiento provisional por entender que no se han acreditado indicios racionales de delito

16.06.2014 | 11:35

El juez del caso Nóos, José Castro, ha archivado una pieza incluida en esta causa judicial acerca de un conocido hácker argentino, Matías Bevilacqua, que trabajó para el CNI y tenía copias de archivos informáticos relacionados con el Instituto Nóos, entidad que presidió Iñaki Urdangarin.

En un auto dictado hoy, Castro ha levantado el secreto y ha decretado el sobreseimiento provisional de esta pieza por entender que no se han acreditado indicios racionales de delito en la investigación.

El experto informático tenía información relativa al caso Nóos que "sólo podían legítimamente poseer las partes personadas", razón por la cual el juez realizó diligencias secretas para tratar de determinar "cuál fue el cauce a través del cual llegó a su poder, con qué finalidad y qué destino estaba llamado a darle".

En la investigación de esta pieza separada, denominada 'Ítaca', Castro ordenó el volcado de discos duros, mandó analizar exhaustivamente su contenido, tomó declaración a varios imputados y testigos y recabó informes de expertos policiales.

Además de archivar provisionalmente esta pieza, Castro ha incorporado sus más de 1.100 folios al sumario del caso Nóos como anexo número 100 del mismo.

Bevilacqua, director tecnológico de la empresa CF Labs, fue detenido en mayo de 2012 en el marco de una investigación policial iniciada en Barcelona sobre espionaje informático.

Entre el material que le fue intervenido figuraba una memoria compacta (pen drive) con una copia del servidor informático del bufete Medina Tejeiro, un despacho de asesoría fiscal propiedad de la familia política de Diego Torres, el exsocio de Urdangarin en Nóos.

Bevilacqua fue contratado por Mario Pascual Vives, abogado de Urdangarin, para obtener copia de unos 30.000 correos de los equipos informáticos del Instituto Nóos.

El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, admitió en marzo de 2013 en una comparecencia ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, que hasta 2008 el CNI trabajó con dos empresas ligadas a Bevilacqua y especializadas en informática forense, pero detalló que el centro decidió prescindir de esos servicios al desarrollar sistemas propios para realizar estas tareas.

Sanz Roldán negó tajantemente cualquier relación de los servicios de inteligencia con el caso Nóos.

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