Quinto aniversario

El origen de la quiebra de Spanair

El accidente de Barajas "contribuyó de forma decisiva" a la quiebra de la aerolínea por la desconfianza de los usuarios

20.08.2013 | 07:06
La aerolínea cesó de operar en enero de 2012.
La aerolínea cesó de operar en enero de 2012.

El accidente de Spanair, del que se cumplen cinco años y en el que murieron 154 personas, supuso una reducción a largo plazo del 20 % en el volumen total de pasajeros que viajaban en la aerolínea española, y la posterior quiebra de la compañía, según un estudio de la Universidad de Sevilla.

Efectuado por el grupo de investigación "Applied Economics and Management" de la Universidad de Sevilla y de la Universidad de Castilla-La-Mancha, el estudio sobre el impacto del accidente en el transporte aéreo sostiene que el accidente "contribuyó de forma decisiva" a la posterior quiebra de la aerolínea.

Los efectos del mayor accidente de aviación en España de los últimos 25 años se reflejaron de manera directa a la toma de decisión de los pasajeros potenciales y se produjo un denominado "efecto 'Rainman'", de larga duración, por el que los pasajeros penalizan, no volando en ellas, a las aerolíneas que sufren accidentes si consideran que han sido provocados por algún tipo de negligencia.

El profesor José Ignacio Castillo, investigador principal del estudio, ha señalado este efecto -bautizado con el personaje interpretado por Dustin Hoffman en el filme del mismo nombre- "es el principal seguro de vida que tienen los pasajeros para que todas las aerolíneas, incluidas las de bajo coste, tengan grandes incentivos para efectuar un correcto mantenimiento de los aviones y tomar todas las medidas que garanticen la seguridad de los pasajeros".

Tras el siniestro del vuelo JK 5022, según los datos obtenidos en el estudio, también hubo una tendencia a utilizar otros medios de transporte alternativos, como el AVE o el coche, lo que disminuyó el tráfico del aeropuerto de Madrid-Barajas en un 6 % en el mes siguiente al accidente.

Esa tendencia de forma similar a lo que ocurrió tras el 11-S, tuvo una la duración limitada en el tiempo y, en este caso, a los pocos meses los pasajeros volvieron al aeropuerto.

En lo que respecta al tráfico aéreo en el aeropuerto de Las Palmas, destino al que se dirigía este vuelo, después del accidente no hubo ningún efecto neto destacable, lo que los investigadores achacan a su carácter insular, que impide que existan alternativas competitivas al transporte aéreo.

Sí hubo una caída permanente del 29 % en el número de pasajeros operados por Spanair en este aeropuerto, es decir, se acentuó el efecto "Rainman" contra esta aerolínea frente a la media nacional de un 20 % de caída.

Esos pasajeros, al no cambiar de modo de transporte, volaron, por tanto, con otras aerolíneas.

Los investigadores han trabajado con seis modelos econométricos avanzados que incluyen un repertorio de variables necesarias en el análisis para tener en cuenta, entre otros, el efecto Pascua, el efecto diferenciado de los días laborables, el 11-S, la construcción de la Terminal 4 en Barajas y el efecto del ciclo económico, entre otros muchas.

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