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Aniversario terremoto en Lorca

Lorca, un año después

El terremoto que dejó nueve muertos y 324 heridos causó también unas pérdidas de 1.200 millones de euros

 21:40  

EFE / MURCIA Todo comenzó mediada la tarde del miércoles 11 de mayo de 2011 con un gran temblor de tierra de 5,2 grados Richter en la ciudad murciana de Lorca, que llegó a sentirse hasta en el sur de la comunidad de Madrid y causó un enorme pánico entre la población local y gran confusión en las redacciones de los medios de comunicación y en los servicios de emergencia.

Minutos después, un gabinete de crisis se reunía en el recinto ferial del Huerto de la Rueda. La imagen era la de una ciudad bombardeada.

A las pocas horas, una muchedumbre de decenas de miles de adultos y niños buscaba ánimo, alimento y calor en corros mientras el afán de los operarios que trabajaban a destajo para instalar grandes tiendas de campaña y retretes portátiles para acondicionar mejor la vasta zona de acogida, asistencia médica y avituallamiento se iba imponiendo al estruendo de sirenas del incesante ir y venir de ambulancias, bomberos y policías.

Durante esas primeras horas la sensación pasó de la zozobra a la calma tensa, siempre con gente deambulando por las calles, yendo de aquí para allá en busca de nada, unida en la desgracia de no poder dormir bajo el techo que los había cubierto hasta la noche anterior por temor a que sus grietas acabaran sepultándola bajo escombros.

Los refugiados en el mejorado campamento que comenzó a instalar la Unidad Militar de Emergencias al alba del día 12 fueron sobre todo extranjeros, el 20 % del censo de Lorca, porque los naturales de la ciudad se desplazaron a otras casas propias o conocidas en las cercanas de Águilas, lugar de veraneo de muchos lorquinos, y Puerto Lumbreras, cuando no conseguían, si sus nervios, hambre y sed se lo permitían, echar una cabezada en el asiento reclinado de sus coches.

La lista de cifras de asistencias médicas y psicológicas y de atenciones de todo tipo, así como la de medios materiales y humanos empleados en paliar los daños de la catástrofe o la de llamadas recibidas en el 112 es prolija y mareante, pero son ineludibles las de 9 muertos, 324 heridos, miles de desplazados, 8 de cada 10 edificios dañados y pérdidas económicas por 1.200 millones de euros.

Tras la valla que cerraba el campamento, los mensajes de los partidos políticos: "PP: centrados en ti"; "PSOE: para que gane Lorca"; "IU-Verdes: con la gente de izquierda", "Centro Democrático Liberal: nuevos tiempos para Lorca". Premonitorio.

Y es que estaban convocadas para solo una semana y media después elecciones municipales y autonómicas en las que tanto el alcalde de Lorca como el presidente de Murcia, ambos del PP, ampliaron sus ya absolutas mayorías, como la que obtuvo Mariano Rajoy algo más de medio año después, el 20 de noviembre, en las generales.

Todos los partidos de España suspendieron sus actos de campaña para el 12 de mayo tras saber del drama, salvo el PRC del entonces presidente en funciones cántabro Miguel Ángel Revilla, que opinó que hacerlo "no iba a cambiar nada".

No obstante, esa jornada y sucesivas se mancharon de polvo los zapatos varias autoridades políticas por las calles de Lorca, desfile que suscitó comentarios del tipo "este ha venido aquí a hacerse la foto para sacar votos".

Desde poco después de los terremotos, una vez que los máximos representantes de las tres administraciones públicas habían reiterado en voz alta la magnífica, fluida y leal colaboración entre ellas en las primeras actuaciones ante la emergencia, la tragedia fue utilizada durante meses como arma arrojadiza bumerán entre los Gobiernos local y autonómico, del PP, y el central, del PSOE.

Se acusaron mutuamente de no hacer más por los afectados, de la lentitud de la llegada de las ayudas, de bloquear partidas de dinero ya libradas para los damnificados, de la escasa ambición y los defectos de los dos primeros decretos para Lorca del Ejecutivo español socialista, entre otros muchos reproches, algunos gruesos.

Tras las elecciones del 20N, el proceso de traspaso de poderes en el Gobierno hizo que se produjeran impagos, desajustes y demoras en la atención a los habitantes de la ciudad, que veían con preocupación cómo las cosas iban mejorando muy poco a poco, cuando no estaban paralizadas, o los proyectos de reconstrucción material y reactivación económica cambiaban de rumbo o de despacho.

Y esta misma noche, tras un año, tres reales decretos de ayudas y exenciones fiscales de dos Gobiernos, y de otros tantos comisionados especiales para Lorca, gente de allí con sus casas en estado ruinoso volverá a jugarse el tipo durmiendo en ellas. No les queda otra. Y para colmo, estamos en crisis, y las cosas de palacio van todavía más despacio.

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