LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Los expertos de la Guardia Civil y la Policía Nacional que buscan a los presuntos etarras que el jueves pasado asesinaron con una bomba-lapa con unos cinco kilos de explosivos, a los guardias civiles Diego Salvá Lezaun y Carlos Sáenz de Tejada en Palmanova, piensan que los terroristas han formado un comando estable en Mallorca según explica en su edición digital el Diario de Mallorca, del grupo Editorial Prensa Ibérica (EPI).
De acuerdo con la investigación realizada por los periodistas Felipe Armendáriz y J.F. Mestre, de dicho diario, "los investigadores, mantienen la hipótesis de que los etarras no abandonaron la isla tras el atentado", a pesar de que el uso de temporizador les puede haber dado el tiempo necesario para salir de la isla mucho antes de la explosión.
Los periodistas de Diario de Mallorca agregan que "los investigadores sospechan que los etarras se instalaron en Mallorca hace bastantes días, por supuesto antes del Consejo de Ministros especial del 24 de julio celebrado en Palma", y "dispusieron de muchos días para preparar y planificar los dos atentados.
Respecto al "origen de los explosivos usados , se barajan dos posibilidades: que lo hubieren llevado desde la Península probablemente por vía marítima, o lo hubiere fabricado en Mallorca con elementos adquiridos allí".
En tanto, además de las investigaciones, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mantienen exhaustivos controles de seguridad en los puertos de Mallorca y en el aeropuerto de Palma para evitar cualquier intento de fuga de los etarras, si es que aún están allí.
Burgos despide con dolor Sáenz de Tejada
EFE
Carlos Sáenz de Tejada, asesinado por ETA en Mallorca, ha sido despedido ayer en Burgos entre muestras de dolor por cientos de personas, muchas de ellas con uniformes de la Guardia Civil y el Ejército, en un acto al que han asistido representantes de las administraciones públicas. El oficiante ha añadido que "el dolor, la oscuridad y el sinsentido no tendrán la última palabra" y ha dedicado un recuerdo especial a los más de 1.200 guardias civiles muertos en acto de servicio por distintas causas en los últimos 20 años.
En medio de una fina y persistente lluvia, el sacerdote ha dicho que "hoy el cielo está nublado, pero esta noche seguramente habrá una estrella más en el cielo, la de Carlos".
Antes de terminar la ceremonia, un amigo del joven fallecido, que coincidió con él en el Ejército, ha recordado que "era muy alegre y siempre quería que todos estuvieran alegres a su alrededor, no quería ver llorar a nadie, y tenemos que ser fuertes por él". El acto ha terminado con el himno a los caídos y el himno de la Guardia Civil, que ha cantado un grupo de agentes de la benemérita uniformados.
Tras el responso, el féretro ha sido llevado a hombros por familiares, amigos y compañeros de la Guardia Civil hasta el cementerio, donde ha recibido sepultura.